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Estrella Rubio

Estrella Rubio

Creo que no hay nada que sutituya el sabor de un bizcocho casero, a mí me traslada inmediatamente a mi infancia, a todas aquellas tardes en las que mi madre nos lo preparaba a mis hermanos y a mí, porque como ya revelé en el primer post de este blog, me crié con una madre lectora de la revista Integral y defensora aférrima de la alimentación natural, rodeada de amigos hippies que me llenaban la cabeza de historias que yo no entendía, y ya de mayor, valen un tesoro.

Y claro, entre tanto Summerhill y pedagogía libre, también tuve la suerte de poder practicar la alquimia de bizcochos chamuscados desde muy enana, probablemente no tendría más de seis o siete años cuando hice el primero. Aquello fue un desastre, pero no se me olvida, fueron muchos los bizcochos que quemé, y siempre recuerdo un "Pues a mí me parece que ha quedado la mar de rico Estrella" , y eso siempre me animaba. 

Esta receta que traigo hoy es bien sencilla para hacer una tarde tranquilamente en casa, imagínate que hay una pandemia y no puedes salir de casa en un mes, pues eso.

También puede servir como taller para los más pequeños y que empiecen a participar en la elaboración de la comida familiar. Si quieres simplificarlo aún más, podrías saltarte el paso de añadir los gajos de manzana y el sirope, y hacer únicamente el bizcocho. Igualmente resulta un sabor delicioso y suave. 

Es un ejemplo de los muchos que doy en consulta a mis pacientes, para iniciarte en la disminución del consumo de azúcar, progresivamente. Debes tener en cuenta que el sabor no es extremadamente dulce, el azúcar que contiene es el naturalmente presente en el dátil y la manzana. Precisamente por eso he hecho la adaptación del sirope, para aquellos paladares que estén todavía muy sometidos al yugo del azúcar, y demanden una descarga potente de dulce. Poco a poco, el paladar es entrenable, y podemos acostumbrarnos al sabor natural de los alimentos. Pero tenemos que intentarlo, y también me estoy refiriendo a los más pequeños, los niños, por ser niños, no necesitan ingerir esa barbaridad de azúcar en forma de galletas de animalitos, yogures bebidos o ketchup. Precisamente los niños, que son una fuente de aprendizaje y flexibilidad, deben conocer desde el inicio de su alimentación los sabores naturales, si de verdad fuéramos conscientes de lo que supone añadir Cola Cao a la leche bajo el mantra "pobrecillo, que si no así la leche está muy sosa", por citar un ejemplo...

Te propongo un pequeño reto, te animo a que si le pones azúcar al café o té, reduzcas cada día un poquito la cantidad durante varias semanas, hasta que un día, no le añadas nada. Además, antes de añadirle el azúcar, prueba el primer sorbo de ese café o té sin nada, aunque te resulte amargo, pero de esta manera vas exponiendo al paladar (y al hipotálamao) a ese sabor inicialmente amargo, que un día, sin darte cuenta, no necesitarás camuflar más, porque lo disfrutarás. Y cuando disfrutas del sabor amargo... has subido a la primera división....

Una pastelería en Tokio (Naomi Kawase, 2015) supone una sensibilidad que me dejó perpleja en estos días raros, una reflexión poética al ritmo de dorayakis con anko (unas tortitas rellenas de una pasta dulce de judías), donde la delicadeza y la calma son las únicas herramientas posibles, para todo. Es probablemente uno de los grandes descubrimientos en estos últimos días. 

"Intentamos llevar una vida intachable, pero a veces estamos sometidos a la incomprensión del mundo. Y hay ocasiones en las que tenemos que usar nuestro ingenio. Estoy segura de que algún día tendrá una idea digna de usted, y creará un dorayaki a su medida. Confíe en sí mismo, y siga su propio camino".

Vayamos al bizcocho.

 

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Bizcocho de manzana y canela

Ingredientes

  • 200g harina integral (trigo, espelta o mezcla)
  • 1 sobre de levadura
  • 4 huevos camperos o ecológicos
  • 120g dátiles naturales sin hueso
  • 2 manzanas Golden grandes 
  • 2 yogures enteros naturales
  • 100ml aceite de oliva virgen extra
  • 1 limón
  • Canela molida

Para el sirope (opcional)

  • 1 cucharada sopera de panela (en su defecto, la que tengas en casa)
  • 1 chorreón de brandy, ponche o ron
  • 1 chorreón de zumo de limón

Elaboración:

Triturar en un procesador de alimentos los dátiles hasta conseguir una pasta. Si no tienes procesador, entonces córtalos en trozos pequeños y lo bates con la batidora cuando lo mezcles con el resto de ingredientes. 

En un bol, batir con una varilla los huevos, el aceite y los dos yogures. En un vaso de batidora, triturar una manzana previamente pelada, e incorporar a la mezcla anterior. Añadir la pasta de dátiles (o los dátiles troceados, si no tuvieras procesador), el zumo de medio limón, más la ralladura y mezlar bien. 

Mientras tanto, pelar la otra manzana e ir haciendo gajos finos con un cuchillo. Maceración de la manzana: Echar en un bol un chorreoncito de brandy, un chorreón de la otra mitad de limón, 1 cucharada sopera de azúcar y 3 cucharadas de agua, dando unas vueltas para que se impregne bien. Reservar.

En el bol donde teníamos la mezcla líquida, incorporar ahora la harina junto con la levadura y la canela molida, y batir con la batidora hasta que espume. 

Precalentar el horno a 180 grados. 

Engrasar un molde de vidrio con aceite de oliva y verter la mezcla. Inmediatamente colocar los gajos de manzana macerados formando un círculo sobre la masa. IMPORTANTE: No deseches el sirope sobrante de haber macerado las manzanas y resérvalo.

Hornear a 200 grados durante 40 minutos. Pasado ese tiempo, abrir rápidamente el horno, añadir ahora el sirope que habíamos reservado por encima, con la ayuda de un pincel o cuchara e su defecto, e ir salpicando el bizcocho con destreza, para tardar el mínimo tiempo posible. Meter de nuevo al horno y cocinar 10-15 minutos más (pinchar con un tenedor y asegúrate de que sale limpio). 

NOTA: Al añadir el sirope casero, el bizcocho saldrá mucho muy jugoso, "emborrachado", y más dulce. Este paso es opcional. Si prefieres hacer un bizcocho sin azúcar añadido, entonces obvia este paso y coloca las manzanas directamente sobre la masa antes de hornear, sin macerarlas.

 

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Otra tarde más de mi particular encierro. 

 

 

Si no me fallan las cuentas, son ya doce días los que llevamos encerraditos en casa. Continúo con mi boletín especial de gastronomía y cine, para sublimar pensamientos grises. Hoy toca picaresca mediterránea.

La primera vez que puse los pies en la Provenza, una región al sureste de Francia, pensé que querría pasar allí algún tiempo de mi vida. Aún no lo descarto. Caí rendida a la luz mediterránea, al campo de lavanda, viñedos y olivos, y a la vida que transcurre a otro tempo. Allí, los días se suceden con una belleza descarada…

De la gastronomía provenzal mana una buena parte del hedonismo culinario del que me nutro. Y entre los muchos descubrimientos, hallé la fougasse provenzale, o focaccia italiana. El nombre proviene del latín panis focacius, un pan plano horneado bajo las cenizas de un fuego que se preparaba en la antigua Roma. La mayoría son saladas, a la masa de harina, levadura, agua, aceite y sal, se le suelen añadir varios ingredientes como aceitunas, cebolla, anchoas, queso… que se pueden mezclar con la preparación o colocar en la superficie antes de hornear.

Empapada de Mediterráneo, me senté a la mesa con una focaccia de guisante y cebolla, y Caramel (Nadine Labaki 2007), una peli libanesa cuya estética me cautivó, el desfile de colores, las texturas, la sensualidad. Un encanto decadente en un país destrozado por la guerra, donde asoma la vida de cuatro mujeres que se ríen de todo y de todos. Y algo soberbio, la burla (entre líneas) hacia un mundo gobernado por hombres, por llamarlo de algún modo…

Me quedo con esta crítica:

"El cuarteto es una excelente compañía y está bien ver una película de Líbano en la que la gente no está esquivando proyectiles cada pocos minutos” Philip French: The Guardian 

 

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FOCACCIA DIFERENTE DE GUISANTE Y CEBOLLA

 Ingredientes (para 4-5 raciones)

  • 3 cebollas grandes
  • 10g levadura de cerveza (yo no tenía y utilicé levadura normal en polvo)
  • 300g harina de guisante
  • 100ml aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas soperas de estragón (si no tienes, puedes añadir hierbas provenzales, mejorana tomillo...)
  • 1 cucharada de postre de comino molino
  • Pimienta negra (2-3 vueltas del molinillo)
  • 1 clavo de olor
  • 2 dedos de un vaso de Manzanilla (también te sirve un Amontillado, y si no, cualquier vino blanco seco que tengas en casa).
  • Medio pimiento rojo

Elaboración

Pochar las cebollas en una sartén caliente con 2-3 cucharadas soperas de aceite, añadir 2 cucharadas soperas de agua y un chorreón de Manzanilla. Condimentar con sal y las especias y cocinar hasta que la cebolla quede transparente y el vino haya reducido. Acuérdate de retirar el clavo.

Mientras tanto en un bol, diluir 200 ml de agua y dejar que actúe 5 minutos.

A este bol, añadir la harina de guisantes y mezclar. A continuación añadir el aceite de oliva y una pizca de sal, remover y ligar bien la mezcla.

Por último añadir 200 ml de agua y continuar mezclando, hasta conseguir una masa fina. Dejar reposar durante 30 minutos. Una vez pasado este tiempo, incorporar las cebollas pochadas que habíamos dejado reservadas. Mezclar y homogeneizar la masa. 

Colocar papel vegetal sobre el molde que vayamos a utilizar (yo escogí uno de vidrio rectangular de 30x20 aprox). Verter sobre éste la mezcla anterior, y dejar reposar 1 hora.

Como decoración, y por darle un toque de colorcete, le puse unas tiras de pimiento rojo por encima.

Pasado este tiempo, precalentar el horno durante 10 minutos a 180 grados. Hacer pequeños surcos con una cuchara a la masa y espolvorear las hierbas aromáticas. Finalmente, hornear la focaccia unos 50 minutos a 200 grados, hasta que quede ligeramente tostada por los bordes.

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Comentarios sobre la receta:

  • La idea del clavo me la dio Maribel, yo no tengo costumbre de utilizarlo para este tipo de recetas, pero me parece buena aportación, junto con el comino, para favorecer la digestión y prevenir la formación de gases de los guisantes y la cebolla.

  • Por su parte, el estragón, una hierba característica en la cocina francesa, contiene estragol, un compuesto fenólico que le da un toque anisado, resultando incluso dulzón, avainillado. De mis años en ese país aprendí que una receta que se precie con base de verduras, aderezada con estragón se eleva a la altura de paladares exigentes. Eso, y que es mi hierba fetiche, y la disfruto como una loca. 

  • La focaccia de cebolla, queso y aceituna negra, es posiblemente mi favorita, pero he me ha dado por hacer una fougasse o focaccia diferente esta vez, utilizando harina de guisante que tenía en casa, y adaptando una receta que encontré de casualidad. El resultado no es exactamente una focaccia tipo pan, sino más bien abizcochada. La probé acompañada de un pisto (ratatouille en la Provenza, o caponata en Sicilia, ya que estamos...) y un toque de parmesano, y oye, la combinación fue un acierto brutal.

  • Estar confinada te demanda cierta necesidad de intensidad, de innovación que te aleje del pensamiento gris, y me van a permitir mientras dure el encierro, que mi dosis de intensidad se cierna sobre este tipo de complacencias, entre otras.

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Disfruten, como puedan, pero busquen la manera.

 

 

 

 

Aprenderemos de todo esto, no me cabe duda. 

Este encierro nos obliga en cierto modo a mirar hacia dentro de uno mismo, y reencontrarnos con lo que hay, nos guste más o menos. Porque, en los años que llevo dedicándome a trabajar en consulta, que calculo unos nueve, percibo un rechazo generalizado a observarnos, por dentro y por fuera. No tengo tiempo, era el mantra. Y hablo en pasado, porque hasta hace once días, andábamos todos corriendo sin tiempo que perder, apresurados porque no llegábamos, no sé muy bien a dónde. Ante propuestas tan sencillas como hacer tu propio pan, cocinar con tus hijos, pareja o tú felizmente solo/a un plato creativo y dedicar esa noche a degustarlo y hablar en la mesa, pareciese que la propuesta se alzaba al reino de los cielos, pero no a la persona que tenía delante, que me miraba ojiplática contestando: "Pero si no tengo tiempo ni para mirarme al espejo Estrella, a mí dame recetas que no requieran ni encender la vitro". Me van a permitir que diga mi opinión, pero pienso que de una manera u otra, huimos de nosotros mismos. Siempre hay un buen pretexto detrás, lo sé, incluso a veces de tal calado, que se me acaban los recursos lingüísticos y paso a la dramatización en plena consulta, optando por la sonrisa, las miradas o el silencio, que en cierta medida, ayudan a la reflexión de mi interlocutor. 

Y digo yo, que entre tanta videollamada y mensajes que nos están haciendo más cálido este recogimiento, dediquemos también un tiempo a escucharnos con atención. Yo propongo un ratito al inicio del día, ahora que el silencio reina en las calles, y es el canto de los pájaros quien nos recuerda que hay una vida fuera esperándonos, cuando todo esto acabe. Reflexionemos, lo ruego encarecidamente. 

Hablaba sobre esto hace no mucho tiempo con alguien cuya trayectoria profesional y humana me conmueve, y le decía: Creo que la idea de lucha feminista y resistencia, que comparto abiertamente, no está reñida con la consciencia sobre las emociones, propias y ajenas. No sé si estamos deshumanizándonos, quizás no, pero en mi opinión, estamos dándole cada vez más sitio a lo inmediato, a lo superficial y lo estéticamente adecuado. No hay margen para la reflexión. Creo que la falta de empatía es una losa incapacitante. Y es por eso que la gestión emocional es la gran asignatura pendiente que se arrastra.

La falta de contacto físico humano me tiene desconcertada, imagino que como tanta gente, hay días que llevo peor que otros. Lo echo de menos. Siempre me sentí muy cómoda en el formato cercano, intimista, y el mundo virtual no termina de alimentarme. No tengo perro, pero me considero afortunada de tener dos balcones llenos de plantas de todo tipo a las que cuidar. Hoy me he despertado temprano, he abierto los balcones y me he sentado en el suelo a quitar hojas secas y escuchar el delicioso silencio de mi calle, nada más, y nada menos. Es extraordinario el desbloqueo mental que supone, empiezas el día de otra manera. Perdí la cuenta del tiempo, supongo que me quedé un buen rato sentada hasta que las ganas de cafelito y tostadas pudieron más. 

Después de semejante perorata autobiográfica, vamos a lo que nos ocupa. Fruto de una conversación a fuego lento, de las que ahora tenemos el gusto de compartir más frecuentemente en este encierro colectivo, coincidíamos una vez más, Maribel y yo, en la idea de proporcionar ideas creativas que fomenten el placer por la comida, en estos días raros... No se trata de algo enrevesado, sino creativo, para estimular la motivación, y asequible, para salir lo mínimo de casa a comprar ingredientes... A este reparto unimos a la fiesta a Paola, con su infinita creatividad culinaria. Iremos por tanto publicando en los próximos días, una serie de post con recetas y recursos que hagan de este confinamiento, algo para recordar, y de lo que aprender.

Si hay algo de lo que estoy atiborrándome en este encierro, además de cocinar, es de cine. Y he pensado que, de algún modo, tenía que canalizar tanta energía invertida y recibida a través de estas dos artes. Me inclino por tanto a añadir al plato que haya cocinado ese día, la peli que me haya acompañado degustándola. Hoy tenemos galletas de algarroba, y una inmersión en las emociones y búsqueda de una misma, (aprovechando la coyuntura, y el discurso inicial...). Banda sonora maravillosa. El estilo narrativo de Won Kar Wai es delicioso, y los fotogramas que se crean en sus películas son verdaderas obras de arte que emocionan. Volver a ver, después de muchos años, My blueberry nights (Won Kar Wai, 2007), ha supuesto todo un revulsivo a este día. 

"Hace unos años tuve un sueño, empezaba en verano y acababa la primavera siguiente. En medio había tantas noches desgraciadas como días felices, la mayor parte en este café. Y luego una noche, la puerta se cerró, y el sueño se acabó".

 

GALLETAS DE ALGARROBA Y SÉSAMO

Ingredientes (para unas 16-17 galletas)

  • 130g harina de trigo o espelta integrales
  • 100g harina de algarroba
  • 1 huevo campero o ecológico (código 0 ó 1 en la cáscara)
  • 50 ml aceite de oliva virgen extra (puedes añadir mitad de aceite de coco y mitad de oliva, le dará un sabor más dulce)
  • 80g miel de caña, o 4 cucharadas soperas de panela
  • 5 dátiles + puñado de pasas 
  • 1 cucharada sopera de canela molida
  • 1 cucharadita de postre de bicarbonato (si no tienes, pues levadura en polvo)
  • 2 dedos de un vaso de ponche (o brandy, ron, lo que encuentres en casa que le dé vidilla..)
  • Sésamo para decorar las galletas y cualquier otro fruto seco

Elaboración

Lo primero, lávate las manos muy bien, y asegúrate de que la superficie en la que vas a trabajar está perfectamente desinfectada. 

Picar las pasas y los dátiles y echar en un bol con un buen chorreón de ponche o brandy. Dejar macerando. 

En otro bol, mezclar los aceites, el huevo y la miel, y batir con las varillas hasta conseguir una mezcla homogénea. 

A continuación, incorporar a esa mezcla líquida la harina de trigo en primer lugar, luego el bicarbonato y la canela, y por último, la harina de algarroba. Mezclar con cuidado, dándote cuenta que en el momento que añadas la algarroba, la mezcla se hará al principio algo más difícil de trabajar. Usa una espátula o una cuchara para ir amasando con paciencia. Añadir por último la mezcla de dátiles, pasas y ponche incluido a esta masa. 

En el momento en que puedas, amasa ya con las manos durante varios minutos. Déjala reposar durante unos 10 minutos. Mientras tanto, enciende el horno y precalienta a 200 grados. 

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Finalmente, hacer bolitas con las manos y aplastarlas ligeramente para darles forma de galleta, e ir colocándolas en una bandeja de horno con papel vegetal de base. Deja una distancia suficiente entre galleta y galleta para que al hornearse no se peguen. Hornear durante 15 minutos a 200 grados. 

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Una vez las saques del horno, déjalas enfriando sobre una rejilla, para que no cojan humedad. Cuando se enfríen, consérvalas en un bote de cristal bien cerrado. Y tendrás galletas para pasar un confinamiento algo más feliz.  

 

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 Quédate en casa. Y dedica unos minutos de tu día a pensarte, a ver qué encuentras. 
Os abrazo desde la realidad temporalmente detenida, con la emoción de hacerlo tocando y besando muy pronto.

 

 

 

 

 

La resiliencia es una extraordinaria capacidad que tenemos los seres humanos para adaptarnos positivamente a las situaciones adversas. Es el momento de potenciar nuestra creatividad y nuestro lado más humano para hacer frente a esta situación. Todo va a salir bien.

Escribo desde el ostracismo voluntario… un domingo por la mañana, acompañada del canto de los pájaros que hacen más natural un encierro extraño. Huele a azahar. Me gusta, se oye música de lo más variada, desde coplillas de principio de siglo hasta Ópera, el vecindario está dándole al oído musical en tiempos de retiro, y eso es bueno, porque a decir verdad, nuestros pensamientos andan como todo, desbocados.

En base a las recomendaciones del Gobierno, y por propia responsabilidad profesional y cívica, la consulta de NUTRIMENTE, permanecerá cerrada, de momento, hasta el próximo 13 de abril, según las nuevas indicaciones del Gobierno. Iré actualizándo las fechas en función de las directrices que nos vayan dando.

Escuchaba esta mañana en la radio a un escritor que decía, “la realidad está temporalmente detenida”. Aceptado el hecho, vayamos a las soluciones. Un plan de contingencia:

Continuar el trabajo que estábamos realizando los pacientes y yo en la consulta, ahora desde casa, mediante sesiones online

336 horas. Éste es el tiempo que durarán 14 días. Decidme una cosa. ¿Cuántas veces en lo que llevamos solamente de 2020, has dicho “no tengo tiempo para…”? De repente, acaban de servirnos en bandeja de plata, una ración de horas para emplearlas, en buena medida, en ciertas cosas que llevamos postergando una eternidad, como dedicarle más tiempo a la cocina, o a hacer ejercicio en casa. ¿Crees que puedes probar a ocuparte un poco más de ti?

Pienso también en el estrés y ansiedad colectivos, y en la consulta veo cómo han ido aumentando de manera exponencial los casos de pacientes que llevan una relación muy poco saludable con la comida, y consigo mism@s. Pienso en ellos en estos días, en los que habrá muchas tardes noches de idas y venidas en bucle a la nevera, por tristeza, aburrimiento, automatismo o desesperación. Pienso en mis pacientes, con los que estoy haciendo un trabajo de educación nutricional en torno a las emociones que producen la comida, pienso en aquellos que necesitan un seguimiento nutricional para hacer frente a la enfermedad/es que padecen, y me parece fundamental que, precisamente en estos días, no se vea detenido.

Me parece una oportunidad ineludible para poner en práctica ahora más que nunca, la filosofía con la trabajo cada día: la consulta de nutrición clínica es un espacio de aprendizaje, de amor a nosotros mismos a través de la comida, de acercamiento a nuestro cuerpo para cuidarlo y mantenerlo en las mejores condiciones de salud posibles, estemos sanos o padezcamos alguna enfermedad que requiera tratamiento nutricional, y también de autocrítica y de construcción para plantear perspectivas de cambio realistas.

La consulta de nutrición trasciende y va más allá de una báscula. Todo paciente que me conoce y viene a mi consulta, lo sabe muy bien. Es por ello que propongo continuar con las sesiones online a todos los que estéis interesad@s, hasta que podamos retomar las sesiones presenciales.

 ¿En qué consistirá una sesión online?

  •  Análisis de la situación durante las próximas semanas en casa: carga familiar, laboral, organización del tiempo, tareas, ocio.
  • Organización de la despensa y de la nevera: inventario de alimentos, aprovechamiento de recursos disponibles.
  • Elaboración de un plan de alimentación: menús, recetas, lista de la compra.
  • Ideas para hacer en familia (o sol@): talleres de cocina, juegos de nutrición, sesiones de cine y gastronomía, etc.
  • Material para profundizar en temas específicos que más te interesen sobre nutrición.
  • Actividad física en casa. Recursos creativos para no permanecer sedentarios.
  • Resolución de dudas posteriores a través de llamada, correo electrónico y whatsapp.
  • El estudio de la composición corporal será el único marcador que de momento no revisaremos. Te daré indicaciones para que puedas hacerlo tú mism@

 ¿Cómo puedo pedir cita?

Escribe un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o directamente a través de la web, indicándome tu disponibilidad, y me pondré en contacto contigo para darte la cita e indicaciones necesarias.

 ¿El precio es el mismo?

Sí. El trabajo seguirá siendo el mismo que realizamos en la consulta presencial, mi cualificación y experiencia profesionales no varían por estar delante o detrás de una pantalla. No obstante, y tratándose de circunstancias tan excepcionales, se realizará un descuento de un 15% a aquellos pacientes que soliciten y abonen 2 o más sesiones online.

 Algunos datos más:

  • La sesión se abonará con anterioridad a la cita, mediante transferencia bancaria, al número que te enviaré por correo electrónico, adjuntando el comprobante.
  • Las sesiones pueden llevarse a cabo a través de Skype, Hangouts o videollamada de whatsapp.
  • La duración de la sesión es aproximadamente de 35-40 minutos, pero los que ya me conocéis, sabéis que le dedico a mis pacientes el tiempo que sea necesario en cada sesión, para que las dudas queden resueltas y el trabajo a realizar para las próximas semanas bien comprendido.
  • El horario de consultas será de lunes a jueves como hasta ahora, aunque los horarios serán flexibles.

 

Todo va a ir bien. Y cuando todo esto haya pasado, hagamos balance, seguramente tengamos mucho que reflexionar.

Cuidaos mucho. Dedicaos tiempo. Pensaos y disfrutaos un poco más. Nos acordaremos de esto cuando vuelvan los lamentos del despiadado tiempo.

 

 

 

La navidad es una época que llama a las vacaciones, al carácter festivo, las luces y el olorcito a chimenea... pero también al consumo desmedido y los excesos. La posibilidad de plantearse una navidad diferente, en la que poner en práctica valores más saludables tanto para nuestro organismo como para el medio ambiente, se ha convertido en una necesidad vital para la sostenibilidad de nuestro planeta. 

En esta charla, tendremos como pilar la alimentación durante las fechas navideñas, incorporando aspectos muy interesantes en torno a ella, como es la concienciación, la sostenibilidad, el derroche de materias primas que en muchos casos no llegan a utilizarse, y cómo no, propuestas prácticas para no llegar a la cuesta de enero con un sinfín de propósitos que rediman la culpa (innecesaria e incapacitante), con la que cargamos desde el momento en que nos sumergimos en estas fechas. 

Te esperamos el próximo martes 26 de noviembre a las 19h30, en la biblioteca Pública Las Columnas, en Triana (Sevilla).

El aforo es limitado, por eso debes inscribirte de manera gratuita en la biblioteca, o llamando al teléfono 955 47 15 68. 

Algunos temas que abordaremos:

  • Propuestas de menús y recetas atractivos y saludables
  • Recomendaciones nutricionales en una mesa navideña
  • Aprender a transformar la culpa en responsabilidad
  • Prevenir y reducir desperdicios alimentarios
  • Regalos sostenibles
  • Resolución de dudas.

 

¡Te esperamos!

 

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Sábado, 31 Agosto 2019 19:49

El lunes empiezo la dieta

Llegó septiembre, el verano se acabó (otra vez). Podríamos disfrutar todos de unos días de adaptación por compasión, como los niños y niñas que entran al cole dentro de unos días, porque el impacto, estarán de acuerdo conmigo, lo sufrimos también los adultos.

Personalmente, yo he optado estos días previos por cocinar platos que me permitan una resurrección lenta, regocijarme en el placer de escuchar buena música mientras lo hago, no hablar, pensar y paladear a mínima revolución los recuerdos audiovisuales y emocionales de un verano que ha resultado ser excepcional e inesperado, que permanecen intactos en mis redes neuronales.

Pero volver, hay que volver a la realidad.

Inicio la quinta temporada de un proyecto profesional que no ha dejado de crecer y ampliar metas desde el primer día, y que continúa redefiniéndose. Lo observo con orgullo y emoción. NUTRIMENTE. Nutrición y mente. ¿Por qué? Y por qué no.

Me gusta lo hago, me hace sentir bien, y creo que a día de hoy es todo un privilegio decirlo. No comulgo con la máxima de separar lo personal y lo profesional, me parece una contradicción. Nutrimente es Estrella, con unos valores e ideas, y éstas, acaban impregnándose en las palabras que me escuchan mis pacientes en cada sesión. Creo en la nutrición, en la ciencia y en el escepticismo, pero no en el marketing lenguaraz que la rodea. Tampoco en eso que ahora se apellida real, ni en el batido de té matcha como fuente de juventud, ni en la tostada de aguacate para desayunar para todos por cojones (perdón). Observo atónita cómo el mundo se mueve a golpe de tendencia en Instagram. No, no tengo (aún) una cuenta. Dicen que involuciono cada vez que me aventuro a contrariar la tendencia social de las redes.

Llega la época de aflorar culpas y pensamientos de insatisfacción. La sombra de los chiringuitos y las cervecitas se cierne sobre nosotros. «Estrella, me he portado fatal este verano, ponme una dieta estricta que me haga quitarme estos kilos ya por favor, no soporto esta barriga»

Escribía hace un tiempo en época postnavideña«los nutricionistas, esa figura que cabalga entre confusos caminos, siempre lista para entregar la dieta detox, adelgazante y milagrosa, que definitivamente, te haga desprenderte del remordimiento y las inseguridades que nos infunde vía intravenosa la industria alimentaria, Instagram, la canija y el fuertecito de la tele. Pero la realidad me devuelve a mi cubículo profesional, donde con paciencia y muchas horas de trabajo entre el paciente y yo, vamos poco a poco esclareciendo la GRAN MENTIRA MILLONARIA que nos ha metido dentro de esta rueda de hámster. Y no estoy hablando únicamente de problemas de sobrepeso y obesidad, la insatisfacción con nuestra imagen corporal y la vinculación emocional con la comida en personas delgadas, ocupa también un lugar prioritario en este momento».

Esto probablemente lo repita cientos de veces en las próximas semanas: en la consulta de nutrición no hallarás la solución a tu estrés y ansiedad, a tu falta de tiempo para ti, o a las carencias emocionales que te llevan a relacionarte con la comida de manera cada vez más autodestructiva. Sí aprenderás a hacer una valoración más completa de ti mismo y tu alimentación en los diferentes contextos que te mueves cada día, y por tanto, a ser autocrítico y constructivo para plantear perspectivas de cambio realistas, en lugar de engrosar los depósitos de culpa y vergüenza que tan bien nos han enseñado en este país que se dice aconfesional.

Además, también entran en juego herramientas prácticas que te facilitan este camino, entre las que se encuentran aprender a planificar menús, recetas creativas, la organización de tu cocina, de tu despensa y tu nevera, introducir la actividad física dentro de tus rutinas, y un sinfin de posiblidades, puesto que las sesiones de seguimiento están programadas por temáticas, en función de cada caso individual. 

También hay una bioimpedancia eléctrica en la que se evalúan marcadores más allá del peso corporal, porque trabajar la masa muscular y la fuerza, controlar la grasa visceral o el perímetro abdominal, es potenciar la salud, independientemente del número de kilos que diga una báscula que pesas. Y la salud, querido/a lector/a, esa palabra ninguneada y mediatizada hasta haberle hecho perder su verdadero valor, es el único sustento que nos mantiene vivos.

El argumentario de motivos de consulta en los últimos años es variado, pero hay ciertos lugares comunes innegables: «Vengo a perder peso porque no soporto verme así, bueno… y también por salud… pero para qué te voy a engañar, yo quiero adelgazar rápido, porque si yo no veo resultados, voy a abandonar a la segunda semana».

El primer día estreno lo que será, si el paciente me lo permite, un soliloquio acompasado, indulgente, a veces desgastante, por el que intento argumentar que haber decidido venir a consulta es una decisión valiente, consciente y resiliente, pero que el proceso no es nada fácil ni rápido…:

«… es un proceso lento, irregular, en el que existen a veces recaídas, desánimos y toallas tiradas que se recogen de manera intermitente, hasta que se produce ese cambio de chip, ese clac maravilloso que siempre me emociona, a partir del cual, la motivación intrínseca se hace cargo del proceso. Y es ahí, cuando todo comienza a fluir. Ya verás, estás a punto de empezar un proceso maravilloso, te felicito por haber decidido hacerte cargo de ti, y dejar de culpar al resto del mundo de lo que te ocurre. ¿Empezamos?».

Sí, esto es venir a la consulta. En definitiva, si quieres de verdad mejorar tu peso y tu salud, lo más adecuado es buscar un profesional que trabaje contigo la educación nutricional y cambio de hábitos, y déjate de declaración de intenciones eufóricas de lunes por la mañana, que tú y yo sabemos, NO VALEN PARA NADA.  

Y así comienza mi semana post veraniega en la consulta de Nutrimente, y de tantos otros compañeros/as de profesión.

Bienvenido septiembre, vengo con ganas, estoy dispuesta a todo. 

 

 

La menopausia en un tema que por suerte empieza a ser abordado ahora con más frecuencia desde un punto de vista multidisciplinar. Lo cierto es que es un acontecimiento fisiológico, psicológico y diría sociológico, que atañe a todas las mujeres, y sin embargo, a veces no recibimos la información que necesitamos, desde la prevención y por supuesto, al tratamiento. 

En esta charla, tendremos como pilar la alimentación y actividad física, a partir de las cuales, iremos incorporando aspectos muy interesantes en torno a ellas, como las emociones canalizadas a través de la comida, o las enfermedades crónicas que pueden prevenirse a tiempo, para poder llevar con la mayor calidad de vida, esta etapa de la mujer. 

Te esperamos el próximo martes 28 de mayo a las 19h30, en la biblioteca Pública Las Columnas, en Triana (Sevilla).

Inscripción gratuita en la biblioteca, o llamando al teléfono 955 47 15 68

Algunos temas que abordaremos:

  • ¿Qué representa la menopausia para la mujer?
  • Cambios hormonales y de composición corporal: peso, tejido graso, óseo y muscular.
  • Alimentación emocional, picoteos, saciedad.
  • Alimentación y estilo de vida como prevención de enfermedades asociadas a la menopausia
  • Resolución de dudas.

¡Te esperamos!

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Parecía que por fin, habíamos visto la luz con la nueva ley sobre el pan integral. Pero a lo largo del artículo intentaré argumentar que todavía no vamos a deslumbrarnos... no dejan de ser unos rayitos tenues de sol a primera hora de la mañana. Agradables, pero inofensivos. 

La triada mediterránea por excelencia: pan, vino y aceite. Quizás los dos últimos estén llevándose buena parte de la atención en calidad, lo que me produce una enorme satisfacción. Ahora es cosa rara ver botellas de aceite de girasol para cocinar en casa, o comprar aceite de oliva refinado (término falaz: "suave") y quien más y quien menos, intenta cultivarse en las habilidades sensoriales del mundo vinícola (o al menos, lo aparenta). Esto forzosamente obliga a que la producción mejore en calidad, y se ponga mayor atención en los fraudes. 

16582491 pan salvado sano aislado en blanco 640x233¿Y qué pasa con el pan? ¿Por qué tengo que comerme un trozo de pan de barra vaporosa e inconsistente, que al cabo de 20 minutos en la cesta del bar, está tiesa como una mojama? Y ¿por qué cuando le pregunto al panadero si tiene pan integral, me indica apesadumbrado con su mano una pieza triste y arrinconada de pan sequerón, con pintitas marrones?

Lo cierto es que, a día de hoy, si quieres comprar un pan en condiciones, debes hacerte con una lista de panaderías artesanas (de verdad) en la zona en la que vivas, que elaboren ellos mismos su pan, y te certifiquen que utilizan harina 100% integral y masa madre de cultivo. Eso sí, ya os aviso de antemano, el precio aumentará radicalmente con respecto a la barra vaporosa. Y si cerca de casa no tienes ninguna, también puedes optar por comprar más cantidad y congelarla, cada vez que encuentres una panadería que merezca la pena. Otra opción, desde luego recomendable, es que elabores tu propio pan en casa. Además de nutritivo, exquisto y sostenible, resulta una terapia manual creativa y distendida, en la época de frenesí y aceleración que nos han impuesto vivir. 

Ojo, cuidado con las boutiques cuquis que venden pan refinado, maquillado de integral y con una masa madre que deja mucho que desear, pero que sin embargo, ostenta el mismo alto precio que aquél de calidad. Un pan, porque lleve semillas o tenga un color algo más oscuro, no indica necesariamente algo saludable, puede ser de semillas y con harina refinada, y puede ser oscuro porque le han añadido melaza para teñirlo (ejemplo habitual con el pan de centeno de mala calidad). 

Hemos desgastado el uso de la máxima "el pan, engorda", eliminándolo de la mesa a regañadientes, sin cuestionarnos realmente la calidad del pan que consumimos a día de hoy. En la actualidad consumimos cinco veces menos pan que hace 50 años, y sin embargo la cifra de obesidad no hace más que aumentar. No voy a decir ahora que el pan adelgace, ni que sea inocuo en nuestro organismo, la cuestión es que estamos metiendo en el mismo saco a todos los panes por igual. Seguimos comprando gustosos barras de pan precocido, pan de molde "integral" y “artesano”, toneladas de picos, o aun peor biscotes (porque has decidido creerte que engordan menos), sin darnos cuenta de que este tipo de harinas altamente refinadas y con innumerables aditivos (entre ellos azúcar), están produciendo un perjuicio en nuestra microbiota, y por ende, en nuestro sistema inmunológico. Y es que, además de contribuir al aumento de peso y no saciarnos en absoluto (debido a su escaso contenido en fibra, índice glucémico elevado y aporte de calorías vacías), no es baladí el auge de las patologías digestivas, enfermedades inflamatorias, autoinmunes o intolerancias a ciertos azúcares y cereales, que de buenas a primeras, irrumpen en los aparatos digestivos de muchas personas. Debemos seguir avanzando en las investigaciones, pero todo apunta a que una parte importante del problema, está centrado en la adulteración de los cereales a gran escala, dando como resultado alimentos de pésima calidad. 

El pan, en términos nutricionales, es perfectamente sustituible por otros alimentos similares, pero en términos emocionales, es un bien preciado para mucha gente, que arrastra la cruz de la culpabilidad cada vez que se lleva un trozo a la boca. Se hace necesario otorgarle una legislación acorde a las investigaciones actuales, que potencie la calidad del pan que se elabore en nuestro país, y desde luego, la eliminación definitiva de los panes industriales altamente procesados. 

Hace unos días, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que establece las normas básicas de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España. Hasta este momento, la normativa que lo regulaba era el Real Decreto 1137/1984. Sí, de hace 35 años. De esta manera, se pretenden evitar fraudes y ventas engañosas, que hasta la fecha, se producen a diario, ante un consumidor cada vez más concienciado en su alimentación, que busca desesperadamente un pan que merezca la pena. La cuestión es si de verdad van a evitarse. 

Destaco las principales novedades de la ley:

  • Nueva definición de pan

A partir de ahora, para que el pan sea considerado integral se exigirá que el 100% de la harina empleada en su elaboración sea integral. Los panes integrales que no alcancen el 100%, tendrán que indicar en su etiquetado el porcentaje de harina integral que contienen. Ejemplo: Elaborado con harina integral al 65%

Además, se obliga a venderlo en las 24 horas siguientes a haber sido horneado. El comerciante puede excepcionalmente no seguir esta obligación, siempre y cuando lo separe del resto de la mercancía y lo especifique. 

Estructura cereal

Antes de seguir, aclaro brevemente que integral, se refiere al cereal completo, es decir, al salvado (cubierta externa, que es añadida de forma fraudulenta para elaborar falsos panes "integrales"), endospermo (que es lo único que se utiliza cuando se hace la harina blanca) y el germen (el potencial nutricional del grano). Es decir, que un grano integral debe llevar estas tres partes antes y después de su molienda. Un pan hecho con harina refinada (endospermo), al que se le añade aparte un poco de salvado (las pintitas marrones que luego vemos), ES UNA ESTAFA.

En un artículo anterior, escribía sobre azúcar y productos refinados, en los que argumento la necesidad de alejarse del pan blanco. 

 

  • Regulación de panes multicereales

Deberá estar elaborado con tres o más harinas y cada una de ellas tendrá que estar en una proporción mínima del 10%. Las harinas procedentes de otros cereales no podrán suponer menos del 30% de la mezcla total. 

  • Regulación de panes especiales

En este apartado, empieza a producirse la controversia, puesto que la regulación de panes diferentes al trigo permite denominar pan de espelta o de centeno a aquellos productos con el 50% de la harina procedente de esos cereales. Y pan de avena, de maíz, de cebada, de arroz, de sorgo, de teff, de quinoa, de trigo sarraceno u otros, con el 20%, cambiando el criterio con respecto al que se sigue para el pan integral.

  • Nueva definición de pan artesanal

Se considera que el pan está hecho de forma artesanal cuando el factor humano prima frente al mecánico, y se cumplan una serie de requisitos establecidos en la ley. Con todo ello, se podrá indicar en el etiquetado que se trata de pan artesanal o pan artesano. De igual forma, en lo que respecta al pan de leña solo podrá llamarse así al que haya sido cocido íntegramente en horno de leña, cuyo combustible sea exclusivamente la leña

  • Nueva definición masa madre

Sin duda, el aspecto más controvertido de la nueva ley, que no deja nada satisfechos a los panaderos artesanos, y que por tanto, perpetúa la estafa frente al consumidor.

La falta de definición en la ley de 1984 sobre la masa madre ha hecho que hasta el momento se etiquetaran como tales a muchos panes que contenían levaduras, ácido ascórbico, yogur o vinagre, como aceleradores de la fermentación.

 

Masa madre superm 640x360

El RD actual la define como "una masa activa compuesta por harina de trigo, u otro cereal, o mezcla de ellos, y agua, con o sin adición de sal, sometida a una fermentación acidificante cuya función es asegurar la fermentación de la masa del pan". 

Y es aquí donde aparece el fraude. El RD además contempla el empleo de "masa madre inactiva", como aquella en la que “los microorganismos se encuentran en estado fisiológicamente inactivo, por haber sido sometida a un proceso de secado o pasteurización, pero que conserva propiedades organolépticas que mejoran la calidad de los productos finales”. Es decir, permite que se pueda llamar pan de masa madre a mezclas que en realidad tienen levaduras panarias.

No se obtiene el mismo resultado (nutritivo, organoléptico) utilizando un tipo de masa madre u otra, pero en la información obligatoria ofrecida al consumidor no tiene porqué ser mencionada. Y por supuesto, será un argumento para subir el precio de este tipo de panes. 

El pan se crea partir de agua y harinas integrales para que las levaduras y los hongos que contienen ayuden al proceso de fermentación completo. Se da una doble fermentación, la alcohólica, que es la que hace que el pan sea esponjoso, y la láctica, que le da a la miga un color más oscuro.

BENEFICIOS DE LA MASA MADRE

  • Para que estos beneficios se produzcan, hay que garantizar unos porcentajes mínimos en la elaboración del pan, que en ningún caso, se corresponden con los utilizados actualmente en la industria. 
  • Retrasa la digestibilidad del almidón, que conduce a una respuesta glucémica más baja.
  • Contiene mayor proporción de almidón resistente, que es un sustrato excelente para la microbiota, liberando ácidos grasos de cadena corta, y que son a su vez, una influencia positiva en la permeabilidad intestinal.
  • Los niveles de fructanos disminuyen durante la fermentación. Esto podría ser una pieza clave para las personas que padecen Síndrome de Intestino Irritable (SII).
  • Cuando la masa madre fermenta, activa enzimas de la harina integral, entre ellas la fitasa, que descompone el ácido fítico. Esto posibilita que una gran proporción de minerales de los cereales integrales queden disponibles.

Solo el uso de masa madre auténtica y en suficiente cantidad, garantiza una fermentación lenta y prolongada, que da como resultado un pan altamente digestivo y nutritivo.  

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  • Reducción de sal

 El contenido máximo de sal permitido en el pan común, como producto acabado, debe ser de 1,31 gramos por 100 gramos de pan (13,1 g de sal por kilogramo de pan o el correspondiente 0,52 g de sodio por 100 g de pan) si se analiza mediante determinación de cloruros o de 1,66 gramos de sal por 100 gramos de pan (16,6 g de sal por kilogramo de pan o el correspondiente 0,66 g de sodio por 100 g de pan), si se analiza mediante determinación de sodio total. 

  • IVA 4%

La nueva definición de pan común permite que a partir de ahora, se aplique un IVA reducido a más productos que hoy en día se consideran de consumo habitual en los hogares, como son los panes integrales, los de cereales distintos al trigo y los elaborados con salvado. De esta forma se rebajará del 10% al 4% el tipo de IVA reducido.

 

LA LOCURA DEL PAN MODERNO

El pan procesado que venden en los supermercados depende del trigo adulterado, fertilizado artificialmente y para cuyo cultivo se han utilizado herbicidas como el glifosato, cuya toxicidad aún no ha sido aclarada. El trigo ha sido desprovisto de sus propiedades nutritivas (refinado), se ha procesado con cepas de levaduras en monocultivos, atestando el pan de conservantes, emulsionantes, enzimas, antes de embolsarlo en plástico y transportado a cualquier punto del mundo. Se trata de un pan que está destruyendo nuestra salud y nuestro planeta.

Esta ley no va a cambiarnos la vida, pero al menos, es un primer paso para dignificar un alimento milenario. El esfuerzo que aún debemos hacer como consumidores parte de la conciencia de no aceptar cualquier tipo de pan como válido, buscar establecimientos que de verdad vendan pan de calidad, y consumirlo con consciencia (por integral y masa madre que sea, el aporte energético es elevado, y sano, no significa barra libre). 

 

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CONCLUSIÓN:

  1. El pan es no es imprescindible, sencillamente es otro alimento nutritivo más, y si nos gusta, podemos disfrutar plenamente de él, con consciencia. 

  2. Si decidimos consumirlo, deberá ser 100% integral, fermentado con masa madre y a ser posible en una panadería artesana (aléjate del supermercado). 

  3. La obesidad derivada del consumo de harinas refinadas y azúcares es una realidad. Elimina definitivamente el consumo de panes industriales y todo tipo de harinas refinadas (incluyendo falsos panes integrales). 

  4. Tu microbiota y tu salud, te estarán eternamente agradecidos. 

Dame pan y dime tonto.

 

 

¿Los hidratos de carbono por la noche engordan? ¿Hay que comer 5 veces al día? ¿Si es integral, ayuda a adelgazar? ¿Es más sana la miel? ¿Vino... pero con moderación?

La alimentación está en boca de todos... La transmisión oral de información relativa a los alimentos a lo largo de la historia, ha hecho que todos tengamos en la cabeza ciertos mitos muy arraigados a nuestras creencias. En muchas ocasiones, estos mitos tienen fundamento científico, pero en otras muchas, son creencias erróneas que nos llevan a hacer auténticos disparates con nuestra alimentación. Internet, y más en concreto las redes sociales, ayudan en buena medida a divulgar mentiras o verdades a medias. 

Te esperamos el próximo martes 12 de marzo a las 19h30, en la biblioteca Pública Las Columnas, en Triana (Sevilla).

Inscripción gratuita en la biblioteca, o llamando al teléfono 955 47 15 68

Algunos temas que abordaremos:

  • Frontera entre sabiduria popular y ciencia. 
  • Desmontando mitos. De los clásicos a los actuales.
  • Aditivos. ¿Buenos, malos?
  • Hidratos de carbono: el gran tabú de las dietas. 
  • Alimentos que adelgazan/engordan por obra y milagro.
  • Colesterol y alimentación
  • Ojo con la recomendación de "sí, pero con moderación". 
  • Y muchos temas candentes más

¡Te esperamos!

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Miércoles, 02 Enero 2019 19:41

Cinco ideas para regalar (con sentido común)

Las navidades van llegando a su fin, pero queda la apoteosis final: los regalos. Aún de vacaciones, mi cerebro anda en formato desconexión, es por ello que no me llega el ánimo para adentrarme en cuestiones más trascendentales sobre la política de consumo actual (llevada a la incongruencia temeraria). Pero sí para dar algunas ideas de regalos sostenibles, útiles y algunos de ellos, por qué no, saludables, para aquellas personas que se debatan entre la desesperación y las ganas de salir corriendo, en las calles y tiendas... 

1. REGALA NUTRICIÓN

¿Sabías que muchos de los hábitos alimentarios y estilos de vida actuales están relacionados con el riesgo de padecer enfermedades como la obesidad, diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares? Por suerte, esto puede prevenirse. 

Llevar una vida saludable no significa vivir a dieta, ni tener que machacarse en el gimnasio, es plantearse un cambio desde la base, implica detenerse, pararse a pensar qué es lo que realmente quiero para mí, y de qué manera podría alcanzarlo. Comer de manera saludable es una opción fantástica, pero plantearse un cambio de perspectiva en el que el acto de comer nos involucre como individuos conscientes y responsables de nuestros actos, es aún más sensato. 

En mi consulta puedo ayudarte. Más información aquí

Tarjeta regala Nutrición

2. REGALA LECTURA. Y como este blog tiene como leitmotiv la nutrición, hablemos de ella. Esta es una recopilación de algunos títulos escogidos entre varias compañeras de profesión y una servidora, para toda persona interesada en este ámbito de lectura: 

Libros

3. REGALA CON SENTIDO COMÚN. Me parece una propuesta fantástica ésta que propone mi compañera Maribel Rama, para promover el consumo de productos que contribuyen de un modo u otro, a que nuestro planeta aguante todavía un poquito más. Estoy de acuerdo en que vamos evolucionando, vamos inventando ideas y aparatejos cada vez más cuquis, pero vamos a no perder de vista el sentido común, porque los vertederos (y por ende los océanos), ya no dan abasto a tanta basura. Compremos exclusivamente lo que necesitamos. Y recuerda, además de RECICLAR, intentemos poner en práctica las otras dos erres: REDUCIR y REUTILIZAR

Ecoregalos MARUBEL

 

4. REGALA COCINA. Hay ideas de todas formas y colores, en este caso, elaboradas por mis compañeras Isabel Pérez y Ángela Moreno. Pasarse una mañana de domingo entera en la cocina, puede ser de verdad un gustazo, un éxtasis, y con alguno de estos cacharrejos, podremos hacer auténticas virguerías, cocina creativa asequible a cualquiera que desee intentarlo. 

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Regalos angela

 

5. REGALA ACTIVIDAD FÍSICA es la gran asignatura pendiente de muchos... y a veces, no es cuestión de apuntarse a un gimnasio para seguir engrosando la lista de altruistas de este país, que donan cantidades ingentes de dinero a estos centros. ¿Por qué no proponernos este año, hacer más deporte, pero de verdad? En casa, en el parque, en la calle, contratando los servicios de un entrenador personal... no sé, pero HAZ ALGO Y MUÉVETE. En serio, no te pongas más excusas, porque tú y yo sabemos que carecen de fundamento, o forman parte del realismo mágico. Algunas propuestas de Ángela Moreno:

 

DEPORTE ANGELA

 

Y por supuesto, otra Navidad es posible, en la que comer y comprar, no sean la única dualidad evidente. Aprovecha para hacer esas pequeñas cosas que dejamos siempre a un lado, que no tienen que ver con comer, y que igualmente aportan dosis de bienestar y alimentan nuestras emociones: pasear tranquilamente en el silencio de la mañana, ir de excursión a la sierra, acudir a una exposición, ir a ver una película en versión original, quedar con alguien que hace tiempo que no ves, etc. 

¡FELIZ 2019!

 

 

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