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Jueves, 22 Abril 2021 17:37

Donuts festivos (segunda parte)

Sigo siendo partidaria de sacarle el jugo a los días, por planos o insulsos que a priori puedan parecernos, que mientras tanto nos pasa la vida. Y ya nos ha pasado un año.Una receta nueva, un nuevo bar que descubres en tu ciudad y te sorprende (medidas COVID mediante..), subir a la azotea al final del día a escuchar los pájaros mientras va anocheciendo, e intentar no pensar en nada. Estarán de acuerdo conmigo en que necesitamos, el que más y el que menos, una intravenosa de expansión y movilidad.
 
Hasta entonces, le doy a los colores y los lunaritos para decorar donuts y magdalenas, que la sugestión cromática seguro que sirve.
 

Como continuación de la fiesta cumpleañera que relataba el otro día (magdalenas de pistacho y cardamomo), sigo ahora con la otra parte de la obra, en este caso, unos donuts caseros, tomando la idea del Chef Bosquet. La mezcla de plátano y chocolate negro es un clásico al que no podía resistirme (enlace a la receta original), y lógicamente el resultado alcanzó las expectativas. Pero la sorpresa fue con el de boniato y naranja, una explosión de sabor dulce y cítrico muy aromático (enlace a la receta original). De hecho, la cobertura de chocolate blanco que añadí podría incluso ser prescindible, y quedar unos bizcochitos más que dignos. 

Yo he hecho algunas adaptaciones basándome en la idea original y que agradezco igualmente haber descubierto, porque lo cierto es que son recetas sencillas y lo más importante, muy resultonas para una fiesta (recordemos que estamos en modo aprovechar lo que nos venga, y de un cumple pandémico debemos sacar todo el jugo). 

En la receta de magdalenas reivindicaba la opción de añadir azúcar a ese dulce, sin más, y por contrastar y así hay un poco de todo, éstas llevan el azúcar naturalmente presente del plátano y plátano macho, y por otro lado del boniato y dátiles. Ni qué decir tiene que el aceite de coco da un sabor especial y potencia el sabor dulce, además. 

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INGREDIENTES (6 donuts de plátano y chocolate negro)

  • 90g plátano macho
  • 1 plátano maduro
  • 2 huevos camperos o ecológicos
  • 10g levadura química
  • 20g cacao puro en polvo
  • 25g aceite de coco
  • 50g chocolate negro troceado 
  • Un poquito de vainilla natural

Para la cobertura

  • Chocolate puro para fundir (mínimo 70%)
  • Aceite de coco
  • Pistachos molidos

ELABORACIÓN

Tritura todos los ingredientes con la batidora y añade al final el chocolate troceado. Yo utilicé el chocolate del 70% Nestlé postres, porque no sabía si un porcentaje mayor podría resultar un sabor muy potente para los enanos, aunque también podríamos irnos directamente a uno de mayor porcentaje. Mucho cuidado con el chocolate que se hace llamar negro y aún peor "para fundir", porque los totales de azúcares entre unos y otros varía muchísimo. Hago una parada y os explico esto: 

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Estábamos con la mezcla de ingredientes y chocolate: 

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Engrasa los moldes de silicona con un poquito de aceite de coco (o de oliva). Hornea 20 minutos a 180 grados.

 

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Desmolda con cuidado y coloca sobre una rejilla.

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Una vez totalmente fríos, cubre con una mezcla de chocolate puro (unos 60-80g) con 1 cucharada de aceite de coco  (fundido al baño maría o incluso en el micro unos segundos). Te recomiendo que hagas esta operación sobre una rejilla metálica, que a su vez tenga un plato hondo debajo, para utilizarlo como receptor del chocolate que irá cayendo. Este chocolate puedes recogerlo y volverlo a utilizar. 

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Para adornar, puedes ponerle polvo de pistachos o de cualquier otro fruto seco, pero el verde con el negro contrasta muy bien y se hacen aún más atractivos para la vista. 

 

INGREDIENTES (6 donuts de boniato y naranja, con chocolate blanco) 

  • 150g boniato crudo
  • 100g dátiles naturales (fíjate que no lleven azúcar ni aceites añadidos en la etiqueta)
  • 75g harina integral de la que tengas en casa
  • 15g almidón de maíz 
  • 10g levadura
  • Ralladura de una naranja (y un trozo de esta naranja)
  • Pizca de sal para contrarrestar tanto dulce
  • 70g leche semi o bebida vegetal
  • 30g de aceite de coco

Para la cobertura

  • Chocolate blanco ecológico (revisa los ingredientes, evita que lleve otra cosa que no sea manteca de cacao, leche y azúcar, y ésta última, en la menor cantidad posible. Esto es difícil, porque este tipo de chocolates es muy azucarado, pero hay opciones que merecen algo más la pena, y además, de comercio justo y ecológicos). 
  • Almendras picadas

ELABORACIÓN

Tritura en primer lugar el boniato en un procesador de alimentos, o una picadora. Añade los dátiles y la leche. Incorpora el resto de ingredientes (comprobarás que la mezcla se va haciendo cada vez más seca y densa). Yo añadí además un trozo de la naranja que había rallado, para añadir algo más de líquido y poder ligar mejor la masa, pero no te pases (como me ocurrió a mí), porque puede ganar demasiada humedad la mezcla. 

Engrasa el molde de silicona con aceite de coco, reparte la mezcla y hornea 14-15 minutos a 180C calor arriba y abajo sin aire. En mi caso, cometí el error de haber añadido más líquido de la cuenta, y necesitó un poco más de tiempo de cocción. Desmolda y espera a que esté totalmente atemperado (puedes meterlo en la nevera). 

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Cuando estén fríos, hacemos el mismo procedimiento que con los donuts de plátano, en este caso con la cobertura de chocolate blanco. Yo le añadí almendras picaditas, probé con un poco de pistacho molido como podéis ver en la foto, pero me gustó más sin él (caprichitos estéticos, sin más...). El resultado es un bocado denso, lleno de sabor, y que sacia bastante. De hecho, recomiendo que para poder probar un poco de todo, se troceen y se prueben pequeñas porciones. Estamos de fiesta, pero somos capaces de mantener el equilibrio y no transitar entre los polos. 

 

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Publicado en Gastronomía

Echo de menos irme de fiesta, de festival, de concierto. Echo de menos no echar de menos y sencillamente pasar a la acción. Atravieso fases, no todo está perdido. Pero ahora mismo, cuando el buen tiempo empieza a asomar, el sentimiento empieza a hacer ruido. 

Este fin de semana ha habido celebración cumpleañera. Y dadas las circunstancias, cualquier excusa es buena para hacer de un encuentrito breve con escasos invitados, un momentazo (que no sabemos cuándo será la siguiente). Aprovecho para recordar, sin demasiada nostalgia, cuando el año pasado en pleno confinamiento empleé parte de mi tiempo ocioso (como las tres cuartas partes de este país) en cocinar platos que requiriesen todo el tiempo del mundo, y en este caso, combinándolos con la sobredosis de cine en la que suelo transitar. Las tortas de aceite de toda la vida, un bizcocho jugosito, unas galletas de algarroba, una focaccia diferente, una quiche con base de avena... Lo cierto es que cada día era una elaboración diferente, y fue un disfrute. La broma empezó siendo divertida, pero pasados los meses, dejé de verle la gracia. Y no a ver cine, cocinar y experimentar -pasión inagotable- sino a concentrar las altas dosis de energía que la naturaleza me regala, en pensar que sería cuestión de poco tiempo. Ahora ya, intento darle al estoicismo. Pero cuesta eh. 

El caso es que decidí preparar una merienda que homenajeara los dos añitos que hace que mi sobri estrena mundo. El enano ha crecido en una realidad en la que es normal tener las bocas tapadas, no besarse y casi tocarse. Y pensé, pues lo mismo una magdalena, nos da vidilla. Y además no una receta en la que el dulce parece dulce pero en realidad es un fake sweet. En esta receta hay azúcar y harina, sin cara B. Porque en estos tiempos que corren, me apetecen las emociones fuertes. Y porque empiezo a estar muy cansada de los extremismos en la nutrición, relacionados con comportamientos que distorsionan la dualidad -comer y pensar- saludablemente. 

La receta está inspirada en una que encontré aquí y luego he ido haciendo mis adaptaciones para transformarla en una versión más cercana a mí. Pero igualmente, ¡gracias por la inspiración! 

Estas magdalenas tienen como punto especial el aroma inconfundible del cardamomo. La combinación con el pistacho le da un toque a Oriente Medio que me fascina. Y claro, darle un mordisco a esta magdalena en su conjunto, es una experiencia sensorial que al menos, palia el sentimiento antes mencionado.  

 

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INGREDIENTES (12 magdalenas)

  • 2 huevos camperos o ecológicos
  • 120 ml de aceite de oliva virgen extra (la receta original planteaba 115g de mantequilla)
  • 180 ml de leche semi o bebida vegetal
  • 325 g de harina de espelta integral
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de levadura química
  • ½ cucharadita de bicarbonato
  • 50 g de azúcar panela (puedes añadir un poco de stevia, si necesitas un sabor más dulce)
  • 2 cucharadas colmadas de cardamomo en polvo
  • 60-80 g de pistachos sin sal

Para la cobertura: 

  • Chocolate blanco ecológico (revisa los ingredientes, evita que lleve otra cosa que no sea manteca de cacao, leche y azúcar, y ésta última, en la menor cantidad posible. Esto es difícil, porque este tipo de chocolates es muy azucarado, pero hay opciones que merecen algo más la pena, y además, de comercio justo y ecológicos). 
  • Pistacho molido

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ELABORACIÓN

En un bol, mezcla los ingredientes secos: harina, sal, levadura química y una cucharadita pequeña de bicarbonato sódico (no te pases, porque luego el resultado puede derivar en una magdalena que se desmiga). Reservamos.

En otro bol, bate con unas varillas los huevos, el aceite y el azúcar. A continuación, incorpora la leche y el cardamomo en polvo. En mi caso, yo lo molí en el momento, y eso le da un aroma aún más potente. Para ello puedes comprar directamente semillas de cardamomo enteras y utilizar un molinillo de café, o cualquier otro aparato que sirva para moler semillas pequeñas. 

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Finalmente, incorporamos la mezcla de ingredientes secos a esta mezcla líquida. Movemos con cuidado con la ayuda de una cuchara. 

Por último, añadimos los pistachos triturados. Puedes elegir entre triturarlo en polvo o dejarlos en trocitos pequeños. Yo opté por hacer polvo de pistacho, porque había enanos en la merienda que aún no pueden masticar frutos secos sin riesgo de atragantarse. 

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Engrasamos los moldes con aceite (puse aceite de coco que tenía a mano) y llenamos con la mezcla. Horneamos durante 23-25 minutos a 180ºC en función del horno. No más tiempo. 

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Y para culminar la obra, puedes optar por hacer diferentes glaseados o decoraciones. Yo derretí un poquito de chocolate blanco y cubrí la parte superior de algunas magdalenas, junto con pistacho molido. A otras preferí no añadirles nada, para que también pueda apreciarse su sabor y aroma tan especial a cardamomo. Un pelín de azúcar glass por encima si quieres, y ya. 

 

Et voilà!

 

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Publicado en Gastronomía

Tras la maravillosa experiencia en Barcelona con ADILAC, la Asociación de Intolerantes a la lactosa de España y Celíacs de Catalunya, el pasado 21 de mayo retomé con muchas ganas estos encuentros formativos en colaboración con ADILAC, esta vez en plataforma online. Planteamos una exposición basada en la evidencia científica actual, pero al mismo tiempo sencilla y adecuada para todos los públicos, para finalmente dar paso a las numerosas preguntas de los asistentes, que con entusiasmo se prolongaron hasta el último minuto. De esta manera, conseguimos un encuentro participativo cuyo fin, más allá de la recepción de información, es el aprendizaje significativo.

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Explicar de manera sencilla y práctica qué ocurre en nuestro cuerpo cuando se produce la intolerancia a la lactosa, desde el punto de vista fisiológico, y de esta manera, acercarnos hacia una mejor comprensión de nuestro cuerpo. Gracias a ello, seremos más conscientes de la sintomatología, de su prevención y de su tratamiento nutricional, puesto que en muchos casos, el paciente intolerante a la lactosa carece de la información suficiente una vez es diagnosticado. 

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El otro gran bloque de contenidos se centraba en contextualizar esta intolerancia en el marco de una alimentación saludable, basándola en productos naturales que salen de la tierra y del mar, y evitando el uso desmedido de productos “sin lactosa”. Al mismo tiempo, es muy interesante conocer las opciones alternativas a los alimentos que retiremos de nuestra alimentación, y herramientas dietéticas que mejoran la absorción de ciertos nutrientes que pueden verse comprometidos en una dieta exenta de lactosa

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Si no tuviste oportunidad de asistir al encuentro, ahora puedes verlo aquí (accede al vídeo pinchando en la imagen más abajo).

Y recuerda, si tienes alguna pregunta relacionada con la intolerancia a la lactosa, te animo a que entres en el chat de ADILAC los miércoles de 13h00 a 14h00, e intentaré dar respuesta a todas tus dudas. 

 

 

Publicado en Charlas y Talleres
Miércoles, 02 Enero 2019 19:41

Cinco ideas para regalar (con sentido común)

Las navidades van llegando a su fin, pero queda la apoteosis final: los regalos. Aún de vacaciones, mi cerebro anda en formato desconexión, es por ello que no me llega el ánimo para adentrarme en cuestiones más trascendentales sobre la política de consumo actual (llevada a la incongruencia temeraria). Pero sí para dar algunas ideas de regalos sostenibles, útiles y algunos de ellos, por qué no, saludables, para aquellas personas que se debatan entre la desesperación y las ganas de salir corriendo, en las calles y tiendas... 

1. REGALA NUTRICIÓN

¿Sabías que muchos de los hábitos alimentarios y estilos de vida actuales están relacionados con el riesgo de padecer enfermedades como la obesidad, diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares? Por suerte, esto puede prevenirse. 

Llevar una vida saludable no significa vivir a dieta, ni tener que machacarse en el gimnasio, es plantearse un cambio desde la base, implica detenerse, pararse a pensar qué es lo que realmente quiero para mí, y de qué manera podría alcanzarlo. Comer de manera saludable es una opción fantástica, pero plantearse un cambio de perspectiva en el que el acto de comer nos involucre como individuos conscientes y responsables de nuestros actos, es aún más sensato. 

En mi consulta puedo ayudarte. Más información aquí

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2. REGALA LECTURA. Y como este blog tiene como leitmotiv la nutrición, hablemos de ella. Esta es una recopilación de algunos títulos escogidos entre varias compañeras de profesión y una servidora, para toda persona interesada en este ámbito de lectura: 

Libros

3. REGALA CON SENTIDO COMÚN. Me parece una propuesta fantástica ésta que propone mi compañera Maribel Rama, para promover el consumo de productos que contribuyen de un modo u otro, a que nuestro planeta aguante todavía un poquito más. Estoy de acuerdo en que vamos evolucionando, vamos inventando ideas y aparatejos cada vez más cuquis, pero vamos a no perder de vista el sentido común, porque los vertederos (y por ende los océanos), ya no dan abasto a tanta basura. Compremos exclusivamente lo que necesitamos. Y recuerda, además de RECICLAR, intentemos poner en práctica las otras dos erres: REDUCIR y REUTILIZAR

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4. REGALA COCINA. Hay ideas de todas formas y colores, en este caso, elaboradas por mis compañeras Isabel Pérez y Ángela Moreno. Pasarse una mañana de domingo entera en la cocina, puede ser de verdad un gustazo, un éxtasis, y con alguno de estos cacharrejos, podremos hacer auténticas virguerías, cocina creativa asequible a cualquiera que desee intentarlo. 

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5. REGALA ACTIVIDAD FÍSICA es la gran asignatura pendiente de muchos... y a veces, no es cuestión de apuntarse a un gimnasio para seguir engrosando la lista de altruistas de este país, que donan cantidades ingentes de dinero a estos centros. ¿Por qué no proponernos este año, hacer más deporte, pero de verdad? En casa, en el parque, en la calle, contratando los servicios de un entrenador personal... no sé, pero HAZ ALGO Y MUÉVETE. En serio, no te pongas más excusas, porque tú y yo sabemos que carecen de fundamento, o forman parte del realismo mágico. Algunas propuestas de Ángela Moreno:

 

DEPORTE ANGELA

 

Y por supuesto, otra Navidad es posible, en la que comer y comprar, no sean la única dualidad evidente. Aprovecha para hacer esas pequeñas cosas que dejamos siempre a un lado, que no tienen que ver con comer, y que igualmente aportan dosis de bienestar y alimentan nuestras emociones: pasear tranquilamente en el silencio de la mañana, ir de excursión a la sierra, acudir a una exposición, ir a ver una película en versión original, quedar con alguien que hace tiempo que no ves, etc. 

¡FELIZ 2019!

 

 

Publicado en Educación Nutricional

A lo largo de este 2018, han sido muchas las recetas que he ido creando para mis pacientes, y siempre que me queda un ratito, las comparto además a través de este blog. Tartar de calabacín y aguacate, tartaletas de espinacas con garbanzos, salmorejo de remolacha y pipas, ajoblanco, galletas de cacahuete y avena, brownie de algarroba... y muchas más que tienes a tu disposición en la sección Gastronomía de este blog. 

Recetas Nutrimente reducido

Va acabando el año, y como colofón final, nos queda el acontecimiento gastronómico más contundente del año, la Navidad. 

Si de verdad queremos terminar las fiestas sin remordimientos innecesarios, y con la sensación de no habernos convertido en autómatas que comen y beben por inercia, debemos de poner un poco de sentido común a tal debacle gastronómica. 

 

Fuera de los días señalados, procura seguir tu alimentación habitual, fundamentalmente basada en vegetales (verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales) y no dejes de practicar actividad física a diario. 

El exceso de proteínas de origen animal, así como de embutidos y dulces, suele ser el problema habitual en estas fiestas. Por ello, te recomiendo que priorices las verduras, frutas y legumbres en estos días, nos aportarán fibra y proteína de origen vegetal, además de aportarnos mucha mayor saciedad y equilibrio nutricional. 

 

COME MUY DESPACIO, aprovecha para conversar con la gente que compartas mesa, disfruta de los sabores y texturas de esas comidas especiales, y DEJA EL CUBIERTO EN EL PLATO ENTRE BOCADOS. 

Y por último, otro de los consejos que siempre doy en la consulta, aprovechar para hacer actividades que no hacemos normalmente, como pasear y disfrutar del olor de la mañana fresca, ir a una exposición o hacer una excursión a pueblos de la sierra. 

Estas fechas no consisten en comer y comprar compulsivamente. Otra Navidad es posible. 

 

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Una mañana de trabajo, surgió de la mano de mi compañera Ángela la idea de crear un recetario para estas fechas navideñas. Poco a poco, y a través de un intenso intercambio de ideas y propuestas a diestro y siniestro, comenzó a nacer esta idea creativa, hasta lo que finalmente ha resultado y que hoy comparto con los lectores del blog, como regalo de Navidad. A veces el intenso trabajo de consulta nos impide llevar a cabo proyectos creativos como éste, y resulta toda una placentera divergencia cuando finalmente se consigue sacar tiempo y energía para ello. En mi caso, cocinar las recetas que incluí en el recetario, tomar las fotografías oportunas y finalmente sentarme a probar la obra, implica todo un ritual del que mana un profundo respeto y gozo.

¿Por qué un recetario temático? 

A través de la comida, podemos sumergirnos en un mundo de sabores, texturas y aromas, a partir de los cuales, procurarnos una suerte de placer inexorable. A día de hoy, comer es un acto deliberado, sublime, elevado a las más altas esferas sensoriales, sin embargo, ciertas formas de alimentación, escogidas voluntariamente, o por imperativo de una enfermedad, tienen un sitio menos visible en la mesa de Navidad.

Nuestra intención no es otra que llevar el placer de comer a todo aquel que decida leer este recetario, aportando nuestro granito de arena como nutricionistas enamoradas de la cocina. Es por ello que hemos seleccionado distintas situaciones especiales, habituales en nuestras consultas:

VEGANISMO: La conciencia sobre la necesidad de basar nuestra alimentación en vegetales (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas…), está tomando fuerza, y requiere de un asesoramiento específico para conseguir un buen equilibrio nutricional.

FODMAP: El tratamiento nutricional de ciertas patologías digestivas es clave para la mejora y avance del paciente, pero es necesario ir más allá de dietas restrictivas y monótonas que hasta ahora se estaban llevando a cabo.

INSUFICIENCIA RENAL: Dentro de las patologías habituales en nutrición clínica, hemos escogido la insuficiencia renal, para transmitir una idea más amable sobre el tratamiento nutricional tan específico, y a veces carente de motivación, que se proyecta sobre esta enfermedad. He aquí una avanzadilla de los platos propuestos para este colectivo:

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Y por supuesto, también hemos preparado un menú equilibrado para toda la población, elaborado con alimentos que salen de la tierra y del mar. Proponemos ideas frescas, más allá del tradicional menú navideño. 

 

 

Podéis descargar el recetario navideño pinchando  aquí

Cualquier aportación que queráis hacer, podéis escribirla a través de los comentarios. ¡Espero que os guste!

 

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 P.D.: Sigo pensando que plantearse otra Navidad es posible  , espero contribuir con este post a que hagamos de estas fechas, una época más racional. 

 

Publicado en Gastronomía
Miércoles, 05 Septiembre 2018 13:37

Tartar de calabacín y aguacate con vinagreta de eneldo

No me digáis que no, el tartar de salmón y aguacate es el plato o tapa por excelencia que aparece a día de hoy, en todas las cartas de bares y restaurantes "modernitos". Al igual que el pulpo con parmentier de patata, el tataki de atún o las mini hamburguesitas de buey. ¿Qué pasa? ¿Hemos perdido la creatividad? No hombre no. 

No voy a engañar a nadie diciendo que yo no pida tartar, claro que lo hago, pero al mismo tiempo, hay que variar un poco para no abandonarse a la rutina. En este caso, cuando ayer llegué a mi casa después de todo el día de consultas, en una semana en la que trabajaré todas las horas extras que un día puede albergar... decidí que tenía que comer algo que me motivara a grandes dosis. Y en la nevera, era esto lo que tenía. Al principio pensé en una tortilla de calabacín y cebolleta, que es una debilidad personal que me emociona (en realidad no sé bien por qué, pero me resulta un auténtico manjar). Pero miré al aguacate, él me miró a mí, y ambos pensamos que no debía quedarse allí en el frutero, relegado al mayor desprecio que puede sufrir un aguacate, esperar a que lentamente vaya pasando al estado decrépito/pocho. Así que me decidí a preparar esta recetita improvisada. 

 

TARTAR DE CALABACÍN (CRUDO) Y AGUACATE CON VINAGRETA DE ENELDO

Ingredientes para 2 personas

  • 1 calabacín grande
  • 1 aguacate grande en su punto
  • 1 cebolleta
  • 1 huevo cocido
  • 1 cucharada sopera de mostaza
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada sopera de vinagre de manzana
  • Eneldo

Elaboración

En un bol pequeño, añadir la mostaza, aceite, vinagre y eneldo, y batir enérgicamente con las varillas (manual o eléctrica), hasta conseguir una emulsión. Reservar en la nevera.

Por otro lado, lavar el calabacín y cortar en dados muy pequeños (crudo). Echar en un bol. Picar la cebolleta fina y añadir. Pelar el aguacate, dividirlo en dos mitades para eliminarle más fácilmente el hueso. Cortarlo en dados. Incorporar al bol anterior. Cortar en dados el huevo cocido, y unir a los calabacines, cebolleta y aguacate. Y por último, mezclar todo con la salsa vinagreta preparada. Refrigerar durante una media hora, para que los ingredientes vayan tomando su sabor. Si vas con prisa, pues con 10 minutillos te vale, al menos para dejar que asiente un poco.

Pasado ese tiempo, sobre un plato grande, colocar un molde para tartar (en mi caso, yo he utilizado un molde cuadrado metálico) e ir rellenando con la mezcla. Decorar con eneldo y huevo rallado, y servir frío. 

Este plato tiene un aporte de proteína de alto valor biológico del huevo, al utilizar vegetales crudos, no perdemos su aporte vitamínico, en especial la vitamina C. El aguacate y el aceite de oliva virgen son los aportes de grasa monoinsaturada y antioxidantes de este exquisito plato. Si queremos añadir un acompañamiento más, va perfecto un poco de hummus con sus bastoncitos de zanahoria o cualquier otra crudité de verdura. 

NOTAS

1. El calabacín crudo es una opción que no se utiliza mucho, y resulta exquisito. En láminas finas en una ensalada, en bastoncitos para acompañar el hummus, o en este delicioso tartar. 

2. El aguacate tienes que cogerlo en su punto exacto de maduración. Hay muchas variedades de aguacate, en principio, me refiero a la Hass, la más vendida en España, de piel rugosa y oscura. Cuando va alcanzando un color verde azulado oscuro, y puedes hundir ligeramente los dedos al tocarlom está perfecto para su consumo. Pero en ningún caso debe estar duro, pues sería un auténtico desperdicio. 

 

Variedades aguacateDe izq. a dcha.: Bacon, Fuerte, Gwen, Hass, Lamb Hass, Pinkerton, Reed, Zutano
Fuente: blog.sigonas.com

 

Y después de comerte esto, parece que la vida se ve de otra manera. El placer está asegurado. 

 

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Publicado en Gastronomía

Aunque este post lo escribí hace un año, mis pensamientos y manera de enfocar la situación post navideña, permanecen. Es por ello que, tras leerlo, no he sentido la necesidad de añadir una sola letra. Bienvenido 2019, haré lo posible por seguir siendo fiel a mí misma, al igual que hice hace una semana, en 2018. 

 

El nuevo año ha irrumpido en mi vida con una sutileza inesperada, tan sigiloso, tan trivial… No sé qué ha pasado, si quizás es que no esperaba al nuevo, o no supe despedir al antiguo. De momento, he optado por quedarme con los dos, hasta que me tome el tiempo de meditar qué fue de mí en 2017, y qué me planteo ser en el 2018. A veces el ritmo de calendario me plantea serias dudas sobre si quiero y puedo seguir esta velocidad a la que vivimos, o debería modular una velocidad propia. Lo cierto es que nunca me había pasado hasta esta nochevieja, en la que, mientras me atragantaba a golpe de uvas, pensaba ¿y ya está, otro año más? Ni que los coleccionáramos. Debo estar en plena ciclogénesis personal.

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Las navidades, como escribía en el post anterior, pueden plantearse de muchas maneras, allá cada cual dentro de sus límites de libertad, pero deberíamos atesorar un cierto sentido de autoconservación. Me refiero a la relación que establecemos con nosotros mismos, a nuestras emociones, pensamientos y acciones que nos describen. En unos días empezaremos de verdad el año, cuando ya los regalos se hayan abierto, los contenedores de basura se colapsen de envoltorios apenas estrenados y directos al vertedero, y el roscón se haya degustado (con remordimiento, porque ya estamos hasta arriba de polvorones). A partir de ahí, la ansiedad de empezar cuanto antes la dieta y el gimnasio volverá a ser la comidilla en la cola de la frutería, donde acudiremos con más asiduidad a comprar kilos de salud, en formato exprés, que no hay tiempo que perder, y la primavera acecha. Ahora la sociedad estrena zapatillas, bebe agua para depurar y compra todo lo que Mercadona etiquete como saludable y detox (= adelgaza), amén de las recomendaciones para depurar el cuerpo después de los excesos, porque, como dijo aquél, yo la teoría me la sé.  

Y luego estamos los nutricionistas, esa figura que cabalga entre confusos caminos, siempre lista para entregar la dieta detox, adelgazante y milagrosa, que definitivamente, te haga desprenderte del remordimiento y las inseguridades que nos infunde vía intravenosa la industria alimentaria, Instagram, la canija y el fuertecito de la tele. Pero la realidad me devuelve a mi cubículo profesional, donde con paciencia y muchas horas de trabajo entre el paciente y yo, vamos poco a poco esclareciendo la GRAN MENTIRA MILLONARIA que nos ha metido dentro de esta rueda de hámster. Y no estoy hablando únicamente de problemas de sobrepeso y obesidad, la insatisfacción con nuestra imagen corporal y la vinculación emocional con la comida en personas delgadas, ocupa también un lugar prioritario en este momento.

Aprender que lo que realmente necesitamos no es ponerse a dieta para adelgazar kilos de ansiedad e insatisfacción, sino detenernos a entender qué es lo que nos hace sentir bien y mejora nuestra vida, y trabajar para conseguirlo. Sí, esto es la nutrición, por mucho que el mundo fitness y las redes sociales quieran teñirnos de calculadoras de azúcar y prescriptores de alimentos healthy de moda; estrategia que por cierto, están aprovechando gran cantidad de nutricionistas, para disfrutar de unos minutitos de gloria. Démonos cuenta de una vez que empezar otra dieta milagro más forma parte del negocio, del que por cierto, tú no ganas nada, sino que puedes llegar a perderlo todo, tu salud, que es lo único que importa.

No planteo un proceso fácil ni rápido, eso es lo que nos llevan vendiendo décadas, y así nos va, cada día más obesos y más enfermos física y mentalmente, pero si conseguimos llegar al final, es tremendamente satisfactorio, para ambos. Porque ir a un nutricionista para recoger una dieta y pesarte, es como quedar con tu amante para darle un besito en la frente, queda todo muy frío, muy carente.

Optar por el servicio más dificultoso y con resultados menos visibles a corto plazo, es la propuesta menos conmovedora que podría ofrecerle a una empresa que base sus ganancias en el comercio de la estética y la imagen. Por eso no me dedico a vender cápsulas y súper alimentos, sino a acompañar a las personas en un proceso que les ayude a sentirse mejor consigo mismos, a través de la comida. (Podría plantear esta última definición a la Agencia Tributaria, a ver si con eso nos encajan en un epígrafe algo más adecuado en nuestra declaración de actividades económicas).

Hay muchas franquicias y grandes corporaciones de toda índole frotándose las manos con la época que viene ahora, muchas las personas vulnerables que pican en el anzuelo y un negocio mundial en torno a la FALACIA DE LA SALUD (saludable, sano, detox, fitness, zero…), que sólo se sostiene, económicamente hablando, si hay gente enferma, obesa o insatisfecha con su imagen, que siga necesitando del sistema.

 

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Algo debemos estar haciendo mal para que llevemos décadas a dieta y creamos que estamos comiendo sano, pero en las consultas médicas cada día haya más gente a las que se les dé pastillas que estabilicen sus glucemias y su sistema nervioso, a punto de colapsar.  

Mi consejo profesional (y personal) es que no deposites la esperanza de cambio en nadie, ni en el mejor y más mediático de los profesionales de este país. Piensa que el cambio vas a hacerlo tú, y para ello tienes que ser completamente consciente de las dificultades que todo ello implica, y estar convencido/a de que aquello que te vas a plantear es bueno para ti. No importa el momento del año, no tiene por qué ser ahora, ni porque el médico te haya dicho que tienes que perder ocho kilos o en la próxima revisión empezarás con la pastilla del colesterol. Lo que importa es que tú te lo creas, que estés convencido/a de que quieres mejorar tu salud y por tanto tu vida, y para ello, el momento debes elegirlo tú. Y cuando todo esté claro en tu mente, el camino será mucho más gratificante (y efectivo).

Siempre tengo libretitas metidas entre maletas de viaje, cajones y bolsos, donde suelo anotar las pequeñas cosas que realmente me importan: apuntes sueltos durante mis viajes, quesos que no conocía, pelis y libros surgidos tras conversaciones con gente con la que me pasaría la vida hablando sólo de esto, recetas sueltas, ratitos de vino y risas… y hay una que además recomiendo mucho a mis pacientes: una libretita donde escribir las emociones y pensamientos que la comida te suscita, ya sean buenos o malos, y las acciones que acompañan.

Me parece un buen ejercicio de reflexión para acercarnos con ternura y curiosidad a nosotros mismos, deteniéndonos a recapacitar ¿qué es lo que yo realmente quiero? Si sólo por un momento hiciésemos caso de esto, experimentaríamos una sensación de felicidad sincera, y probablemente, obtendríamos resultados distintos a los que acostumbramos a tener.

 

 

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