cabecerablog

Mostrando artículos por etiqueta: mujeres

Este fin de semana fui al estreno de la última peli de Isabel Coixet (Tres adioses, 2026) y necesitaba escribir sobre lo que sentí durante esas dos horas de belleza cinematográfica. 

Pienso que más allá de una historia sobre crisis vital, se nos presenta ante la gran pantalla un mapa clínico visual sobre cómo la conciencia de finitud actúa de catalizador capaz de derribar una armadura de restricción y autocensura.

 

En el abordaje de la conducta alimentaria, a menudo nos enfrentamos a una barrera invisible: la desconexión total entre la identidad y el deseo. Esto implica que, lo que la persona desea, no coincide con la imagen que tiene de sí misma, o con lo que cree que debería desear. 

  • El deseo corporal se vive como una amenaza a la identidad, no como una señal legítima.

  • Se produce una alienación del cuerpo: el cuerpo siente, pero la persona no se permite escuchar.

  • Por eso no es solo comer poco o comer de más, sino una ruptura del diálogo interno entre el yo y el cuerpo.

PUNTOS CLAVE:

  • La película ilustra la comida como el síntoma y no como el problema ¿Cómo transita una paciente con antecedentes de TCA desde la anhedonia (incapacidad para sentir placer) y el vacío emocional, hacia una ingesta autorregulada y consciente? Observamos algo fascinante: la protagonista pasa de una total desorganización alimentaria y falta de armonía con cualquier cosa que se refiera a comer (como mecanismo de defensa), a una reconciliación a través del sabor (un helado, un plato de pasta con limón).
  • Os invito a analizar la escena del atracón no como una pérdida de voluntad, sino como una respuesta neurobiológica ante años de inhibición de señales de hambre y saciedad. Es el grito de un sistema desregulado que ha estado silenciado demasiado tiempo, y que busca dopamina ante una crisis vital.

Una joya para entender la nutrición desde la parte más real y humana, y no desde la pauta teórica nutricionalmente adecuada.

  • El desenlace, simbolizado en un plato de radiatori con rúcula y limón, representa la salida: la capacidad de integrar la comida desde el placer y no desde la culpa o la impulsividad. Y es de esta manera como puede autorregular su ingesta, sin necesitar el atracón o la comida hiperpalatable.

  • Esta es la vía de trabajo: entender qué es el placer y cómo relacionarse con él, despierta la curiosidad y la motivación para aprender, cocinar y avanzar hacia un equilibrio más sano, sin polarizar la alimentación entre lo saludable o lo placentero.

  • Una película imprescindible para entender que sanar la relación con la comida es, ante todo, recuperar la capacidad de sentir.

 3 adioses Cocina

  1. Cuando controlar la comida es la única forma de sentir seguridad

Al inicio de la cinta, se nos presenta a la protagonista (Marta) con señales de restricción cognitiva. No hablamos de diagnóstico, sino de una conducta alimentaria alterada donde la comida dejó de ser disfrute.

Marta se mueve a través de la desorganización alimentaria, la falta de armonía y de atención hacia la comida (no cocinar, no pararse a comer, no permitirse) para gestionar la incertidumbre existencial, privándose del contacto con el deseo.

Aparece como refugio… hasta que deja de servir.

La directora retrata con precisión el gesto de quitar el rebozado, una metáfora de la inhibición del deseo que sufren tantas personas (sobre todo mujeres): el miedo a que, si se permiten placer, perderán el control sobre el resto de su estructura vital.

 

  1. El sesgo de género: El placer inhibido

Isabel Coixet ha señalado en diversas entrevistas que Tres adioses busca denunciar cómo la sociedad ha educado a las mujeres en la privación como forma de elegancia.

Romper con la imagen de la mujer que se contiene representa la liberación del juicio externo. Es el momento en que la protagonista deja de quitar el rebozado a la croqueta (suppli) para entregarse a un hambre real y desesperada.

La película ilustra cómo la sociedad ha performado la feminidad a través de la inhibición del deseo. Para las mujeres, la restricción no es solo una estrategia de peso, sino una respuesta a una narrativa cultural que exige ser pequeña y contenida.

La insatisfacción corporal actúa como una interferencia constante: el ruido del juicio externo anula las señales de placer internas.

 

  1. Desmontando el dogma: "No somos lo que comemos"

A través del libro Enseñanza de la alimentación (Ludwin Feuerbach, 1850), la película lanza un dardo a esa máxima que Feuerbach plantea en su obra: "Somos lo que comemos", y que en realidad fue malinterpretada.

Coixet propone que no somos nuestra ingesta, somos nuestra biografía, lo que recordamos, lo que deseamos, lo que nos atrevemos a experimentar y lo que no…

Reducir a una persona a la composición nutricional de su dieta es otra forma de estigmatización. Esta mirada se conecta con la obra que inspira la peli, "Tre ciotole. Rituali per un anno di crisi" de Michela Murgia, quien defendió tras su diagnóstico de cáncer que la única regla válida es la búsqueda del placer sin disculpas.

Pensémoslo: Si el valor de una persona no depende de la perfección/adecuación de su dieta, la culpa pierde su poder.

 3 adioses helado

  1. El caos necesario: El atracón como catarsis

La escena del atracón de salchichas y ketchup es un punto de inflexión. Lejos de ser una pérdida de control, es una respuesta neurobiológica de defensa. Cuando Marta recibe noticias sobre su salud, el sistema de control colapsa y surge una hiperfagia reactiva. Desde la psicología, esto se entiende como un intento de autorregulación emocional ante un trauma. El grito de un sistema que ya no puede más.

No es solo hambre, es una catarsis violenta contra años de restricciones. Es el momento en que se permite ser imperfecta y descontrolada por primera vez.

 

  1. La reconciliación somática: El simbolismo de los Radiatori

El cierre de la película representa la transición hacia una comunicación interoceptiva sana. Eso es, la capacidad de percibir, interpretar e integrar correctamente las señales que provienen del interior del cuerpo (como el ritmo cardíaco, el hambre, la respiración o la tensión muscular).

La preparación de los radiatori con rúcula y limón simboliza el fin de la censura. Marta ya no quita el rebozado, ahora elige ingredientes que aportan sabor, aceptando la amargura (rúcula) y la frescura (limón) como partes de la vida.

Cocinar y comer esta pasta al final de la cinta sugiere que la protagonista ha encontrado una nueva forma de habitar el mundo: este plato representa la sencillez y la alegría de vivir que recupera al final de su viaje.

Como señala la crítica de Fotogramas, la cámara se pega a la protagonista para captar cómo "el placer culinario se traduce en una nueva forma de caminar y de mirar".

El cuerpo de Marta se muestra real, con sus marcas y su cansancio, alejándose de la perfección cinematográfica para abrazar una belleza de la imperfección que resuena con el mensaje de la película.

Conclusión para nutricionistas y profesionales de la salud:

Tres adioses nos recuerda que nuestra labor como nutris (y más quienes nos dedicamos a las alteraciones de la conducta alimentaria) va infinitamente más allá de pautar menús. Va de ayudar a las personas a habitar su cuerpo sin castigarse con la comida, y conseguir caminar hacia adelante. A reaprender a reconocer el deseo (hambre, placer, necesidad...) como algo propio y legítimo.

La historia de Marta nos enseña que el bienestar no es la ausencia de patología, sino, entre otras cosas, la recuperación del derecho al placer.

Especialmente en las mujeres, sanar la relación con la comida es un acto de justicia hacia una misma.

 

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Alguna vez has sentido que el (des)control sobre lo que comes es tu única forma de gestionar el caos emocional?
  • ¿Te identificas con el gesto de quitar el rebozado? ¿En qué otras áreas de tu vida te estás privando de la experiencia completa por miedo al descontrol?
  • ¿Cuándo fue la última vez que elegiste un alimento sólo por el placer de su textura o aroma, como los radiatori con limón, sin calcular su valor nutricional?
  • ¿Qué alimento representa para ti la libertad que Marta encuentra en el helado de tres bolas?
  • ¿Tu cuerpo es hoy tu refugio o tu campo de batalla?

 

Bibliografía de Consulta:

  • Murgia, M. (2023). Tre ciotole. Rituali per un anno di crisi. Mondadori. (Obra original que inspira la película).
  • Fairburn, C. G. (2008). La superación de los atracones de comida. Paidós.
  • Wolf, N. (1991). El mito de la belleza. Editorial Kairós.
  • Feuerbach, L. (1850). Enseñanza de la alimentación (Lehre der Nahrungsmittel: Für das Volk).
«Dice Annie Ernaux que, si no las escribe, las cosas no han llegado a su término, sólo las ha vivido. De algún modo, es lo que hacemos cuando recordamos, reescribir lo que nos pasó.
 Nada es exactamente como fue.
Las palabras acomodan los sentimientos, los transforman, y qué suerte, cuando se transforman en belleza, simplemente porque pasó, porque estuvimos vivos, porque podemos contarlo».

Laura Barrachina, en una entradilla de su programa El Ojo crítico, de Radio Nacional.

 

Como continuidad a algo que empecé a escribir hace un tiempo, recopilo aquí anotaciones que fui haciendo en un viaje al Cáucaso (Georgia) y Kurdistán (extremo oriental turco, en frontera con Armenia e Irán), aprovechando trayectos en furgoneta y trenes, madrugadas acurrucada en el saco y despierta por el viento que azotaba la tienda y amaneceres en altura en los que el silencio hipnótico me estimulaba a escribir. Ahora las reúno dándoles forma de relato.

Inicio mi viaje. Miro a la ventana y no consigo ubicarme en esta libertad que me ha sido otorgada por calendario. Nos pasamos la vida trabajando. Pero al final, las cosas que de verdad perduran y te llevarás, nada tienen que ver con eso. Reivindico un poco de tiempo para ser consciente de algo, por ejemplo, de lo inminente que está a punto de pasar.

IMG 20240807 123924 copia

Imagino la posibilidad de llamar a las puertas de la gente de esos pueblos para pedir cama y comida. Pienso que el dinero entregado así dignifica, si es que eso es posible, esta locura de viajes y gentrificación a la que hemos llegado.

IMG 20240810 103727 copia

El Cáucaso es una de las regiones más variadas del mundo en lo que respecta a su composición étnica. Cohabitan allí decenas de pueblos, algunos presentes desde hace miles de años, otros llegados desde hace algunos siglos, como los rusos. Se practican al menos siete religiones: judía, cristiana (ortodoxa), islámica (sunita, chiita), bahaísmo y budismo.

La cocina georgiana tiene influencia mediterránea, persa, otomana y mongola. Cuando leí esto, me explotó la cabeza. Pienso en los guisos de carne que probaré, las berenjenas en mil variantes, el cerdo marinado en jugo de granadas o las remolachas encurtidas, acompañados de ensaladas de tomate, pepino y nueces con ese aliño de ajo, nueces y cilantro. 

 

 Rumbo a la región de Svaneti

Después de negociar y esperar desde las 6 de la mañana, conseguimos por fin dirigirnos en una furgoneta hacia Mestia, ya a muy pocos kilómetros de la frontera con Rusia.

Las repúblicas post soviéticas siguen desprendiendo rudeza, seriedad y tristeza en los rostros. Tu sonrisa aquí no es atributo valorado. Tampoco el inglés, les espanta. Basta con aprender algunas palabras suyas, y todo fluye.

IMG 20240802 213119 copia

En el hostel de Tbilisi, conversamos largas horas y compartimos vino de la tierra (Saperavi) con un ruso y un azerbaiyano, ambos emigrados políticos, cuyas historias, comprenderéis, no son fáciles de digerir ni olvidar. Del primero, sé que abandona definitivamente su país por convicción, para alistarse en el ejército ucraniano, y alcanzar, si es que eso es posible, algo de coherencia entre toda esta locura de conflicto. Del segundo, que viaja sin destino fijo, con parada por el momento en Georgia. Ambos huyen. Me pregunto cuántos de nosotros, en cierto modo, también.

Escribo esto desde una vieja Mercedes que me levanta del asiento a cada bache, en una carretera que se prevé entretenida, atestada de personas y equipajes. Hay un olor desagradable a gasoil que me tiene aturdida, nadie habla, he dormido muy poco y ni siquiera llevo un café en el cuerpo. Nos esperan nueve horas de trayecto aún hasta llegar al pueblo.

 

IMG 20240803 075255 copia

Ayer nos perdimos en un mercado de ésos donde transcurre la vida, la de verdad, alejada del centro acomodado de Tbilisi. Mucha fruta de verano, tomates de extraordinaria calidad, atados de hierbas que usan para todo (mejorana, cilantro, mostaza, manzanilla...), nueces, queso fresco salado, pan de maíz y miradas desconcertadas que se preguntan qué haces allí.

IMG 20240802 155226 copia

 Leo a un periodista que escribe sobre la gastronomía georgiana, «no soy muy de dulces, pero probé el churchkhela y está para empadronarse en Tiflis».

Tbilisi es una mezcla explosiva entre lo nuevo y lo decadente, la herencia comunista y la religión. Esta ciudad merece ser deambulada como si la cosa no fuera contigo, para poder perderte entre sus callejuelas que te llevan a patios interiores, corralas de casas de vecinos entre escaleras, y vegetación que brota intensamente de cualquier resquicio.IMG 20240810 123537 copia

 

Así, puedes por ejemplo conocer un artista que dibuja en una plaza imbuido por su silencio, conversar con él y observarlo hacer mientras te pide que aguardes un momento, «el tiempo de ir a buscar unos helados», para prolongar todo lo que sea posible ese momento. Al despedirnos, nos miramos fijamente con una extraña tristeza nacida por esa conexión tan poco habitual que se produce en las personas a veces. Y una vez más el silencio. 

 

Estamos rodeadas de cincomiles y glaciares por todos lados. Un espectáculo. Por delante muchas horas de camino y conversación, y también silencios. Ésos, que tanto anhelo y valoro cuando aparecen repentinos, sin quererlos espantar con charlas triviales.


«En esos momentos entiendo a los que me preguntan por qué subo montañas, por qué asumo unos riesgos que parecen inútiles. No sé bien qué contestar. Sólo sé que hay un motor invisible que me arrastra hacia ellas y me impulsa a la cumbre. Subir montañas me hace estar conectada con la vida».

 

IMG 20240806 173200 6 copia

Después de caminar casi 20km bajo un calor asfixiante, llegamos a Zhabeshi y pedimos cama y cena a una mujer, Lali, que nos marcará el resto del viaje. Definitivamente, la gente de la montaña es muy diferente a la capital.

Unos iraníes duermen también en esa casa. Pero no preguntamos. A Lali no le gustan demasiado, baja la voz cuando nos relata algo sobre ellos, pero no alcanzo a entender una sola palabra.

IMG 20240804 185209 copia

Lali vive en Zhabeshi, aunque en realidad su vida la dejó atrás en Abjasia, de donde salió huyendo. Es una región independentista al oeste de Georgia, actualmente ocupada por Rusia. A su hermana la mataron los rusos. Nos cuenta esto derramando lágrimas, pero con la fuerza de alguien que sigue adelante, porque tampoco le queda otra.

IMG 20240804 204712 copia

 

Son las seis en punto de la mañana. Me asomo por la ventana, y tras una cortinilla tejida a mano, la veo a lo lejos ordeñando las vacas para desayunar, tendiendo la ropa y amasando una de esas masas georgianas que a continuación horneará. Huele a pan y café turco. El sol empieza a salir. Es en estos momentos cuando encuentro sentido a todo.

 

IMG 20240811 083049 copia

En una ocasión del viaje, compartimos mesa con una pareja parisina (moderno-cultureta) y otra británica (él entusiasta conversador, ella resignada a caminar; ambos viajan con el hermano de ella, un tipo casi mudo que mira al suelo todo el rato). Hablan compulsivamente sobre esto y aquello, sus méritos, sus infinitas estancias por trabajo en lugares exóticos, que los sitúan, claro, en la esfera de lo snob. No me interesa lo más mínimo, no entiendo por qué la gente necesita hablar tanto (de sí mismos) en un lugar como éste, que ya habla por sí solo. De repente, tengo muchas ganas de levantarme de allí.

Me pierdo en la sopa especiada que estoy comiendo con un hambre terrible y por un momento, dejo de estar en esa mesa.

 

No creo que nos separen ni 20 km con la frontera rusa, en concreto la República de Kabardia-Balkaria, al norte de las montañas del Cáucaso, con alturas de cinco mil metros.

IMG 20240808 150155 copia

 

Leo frente a las montañas, frente el Kazbek nada menos, la segunda cumbre más elevada de Georgia después del Elbrus. Me encuentro ahora en la frontera con Osetia del norte. No dejo de lado a Rusia en todo este viaje. 

 

Leo, mientras paso una mañana tranquila con los pies en alto descansándolos, en el balcón de la casa de una señora que nos trata bien.

 

Leo, porque casi nada es casual en esta vida, un fragmento de un ensayo, El Informe, que me lleva aún más a plantearme la necesidad de repensar toda esta vorágine de tiempo, trabajo y vida (Remedios Zafra, 2024).

IMG 20240807 153337 copia

 

Sumergirse en el Kurdistán.

IMG 20240819 003418 copia

Una infección alimentaria nos ha hecho a seis de los ocho compañeros arrastrar diarreas, vómitos y fiebre durante varios días.

La madrugada que subimos a cumbre en el campamento 2, tengo fiebre, náuseas, vómitos y diarreas. Lloro sola dentro de la tienda. Y sólo se me ocurre en ese momento sacar mi cámara y fotografiarme. No sé por qué hago eso. Ese día duermo más de doce horas metida en una tienda en la que el viento azota con violencia. Tampoco sé cómo ocurre esto.

Estoy débil. Me siento en una piedra, bien abrigada, a contemplar el panorama que tengo ante mí. Estoy en la frontera con Armenia e Irán.

IMG 5390 copia

Mustafa se sienta a mi lado, hay algo en su manera de estar que me atrapa, desprende elegancia. No habla inglés. Pero en ese momento, agradezco profundamente no hablar. Me cuida en silencio. Sé que hay algo en mí que le hace sentir cómodo. Me trae limones para que los coma a mordiscos, a pesar de mi negativa. Insiste. No piensa renunciar. Y más tea with lemon. No sé cuántos litros habré bebido. Miramos el horizonte que tenemos ante nosotros. No se escucha un alma, más allá de los córvidos que nos sobrevuelan. Cada cierto tiempo, señala mi barriga y me dice: «Good?» Y yo le regalo una sonrisa tierna y desvaída, «no good Mustafa… but no problem».

Así pasan horas, muchas.

IMG 20240819 000935 copia 2

Esa noche cenamos como despedida en casa de la familia de Yusuf, nuestro guía querido. Varias mujeres preparan pollo y verduras en una parrilla, sopa de yogur y tomillo y unas ramitas con hojas verdes silvestres parecidas a los berros, que la señora, al captar mi interés, me las mete rápidamente en un panecillo, y me las ofrece. Ella no come. Sólo nos observa atenta para satisfacernos. De nuevo esa incomodidad. Esta vez no les insisto más.

IMG 20240818 233737 copia

 

IMG 20240820 182010 copia 2

 

Reímos, bailamos, somos bien recibidos, pero no olvido en ningún momento que no somos más que un grupo de extranjeros acomodados en pleno Kurdistán. Y la casa donde estamos cenando, está cercada por militares con metralletas, en algo parecido a un asentamiento protegido, en plena frontera armenia.

El extremo oriental de Anatolia es reducto para viajeros de los márgenes. El turismo mayoritariamente se detiene en la Capadocia y no avanza más al este.

 

 

 

 ANOTACIONES APRENDIDAS EN EL CAMINO:

  • IMG 5463 copia
  • No podemos imaginar la cocina turca y georgiana sin berenjenas. Tampoco sin cilantro.
  • Creo que no he probado hasta el momento un dulce que reúna más cualidades sensoriales que el baklava. Pasan los años y sólo hago confirmarlo.
  • El café turco es heavy metal. Donde fuere, hago lo que viere, y sí, me he llevado un mes tomándolo. Pero ese café no conquista paladares, ya os lo digo.
  • El yogur del Cáucaso es una locura que nos estamos perdiendo. Probablemente el origen del yogur esté en Turquía, y de ahí avanzó hacia los Balcanes. Son los pueblos del Cáucaso (Armenia, Georgia y el Turquestán), los que han usado el kéfir desde la antigüedad. Ese sabor fuerte a animal…

IMG 5452 copia

  • Georgia ostenta maestría en el manejo de las masas. Point final
  • Las nueces son el alimento cultivado más antiguo conocido en la región del Cáucaso. Los nogales eran sagrados, se consideraban un símbolo de abundancia, se ofrecían como sacrificio en las iglesias, y era habitual contar con un nogal a la entrada de las casas.
  • Georgia presume de ser el lugar de nacimiento del vino. En la región de viñedos de Kakheti, muchos hogares elaboran su propio vino y chacha (orujo bien fuerte). 

IMG 20240805 085152 copia

  • Seguimos insistiendo una y otra vez en las cocinas italianas y francesas como baluartes mundiales. No les resto un ápice de calidad. Pero no tenemos ni idea de lo que nos estamos perdiendo en el Próximo y Medio Oriente.
  • Desayunar en una aldea remota del Cáucaso mientras los primeros rayos de la mañana van reflejándose en la cara, es de esas experiencias que no quiero dejar de hacer en mi vida mientras siga cuerda. La leche ordeñada de las vacas de Lali (con la que hará también el yogur), la miel de los panales del pueblo y esas masas calentitas recién horneadas, se incluyen en esta afirmación.

 

 

 

 

Si te interesa seguir leyendo sobre la gastronomía de esta zona, puedes consultar los ANEXOS DEL RELATO:

Glosario de comidas encontradas en el camino: Cáucaso y Kurdistán  

2

 

1

 

 

Este sitio usa Cookies de seguimiento para poder recolectar estadísticas anónimas de nuestros visitantes por parte de Google Analytics. ¿Desea permitirlo?