Recientemente he escrito para ADILAC, la Asociación de Intolerantes a la lactosa de España, una artículo sobre microbiota y estilo de vida.
La intención de este texto no es otra que la de transmitir algunos puntos clave entre tanta complejidad, situando el foco en el estilo de vida actual, el cansancio físico y mental como síntomas y motivos de consulta mayoritarios, y la inflamación crónica de bajo grado como elemento común.
Para ello, describo un perfil habitual de paciente que acude a consulta de nutrición, sobre todo a aquellas especializadas en aparato digestivo:
MUJER que presenta la clínica siguiente: prominente distensión abdominal, meteorismo y flatulencias, diarrea y/o estreñimiento, con o sin diagnóstico médico, y generalmente de largo curso de evolución. Acumula un histórico de dietas o modificaciones dietéticas (bajas en FODMAPs, sin gluten, antiinflamatoria, ayuno intermitente, etc.) y un sinfín de suplementos que buscan como objetivo paliar la sintomatología física. En numerosas ocasiones, indirectamente la paciente busca además modificar el peso corporal, debido a una alta insatisfacción con su cuerpo.
El elemento en común de estas mujeres es el cansancio y malestar que no hacen sino agravar y perpetuar la situación clínica, los cambios de peso y una relación de sufrimiento con la comida y con el cuerpo.
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Comprender la relación triangular entre dieta, microbiota intestinal e inflamación es crucial para desarrollar estrategias efectivas en la consulta de nutrición especializada en aparato digestivo, y en definitiva, para poder ayudar a mejorar la salud física y mental de nuestras pacientes.
Una tarde maravillosa de nuevo en esa buhardilla de la Biblioteca pública.
Salud hormonal femenina y alimentación. Qué temón para inaugurar nuevamente la temporada de otoño de charlas presenciales e ir dejando a un lado las pantallas.
Repaso a la fisiología del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, las principales características del ciclo hormonal, síndrome premenstrual y menopausia desde la perspectiva del cambio de hábitos y estilo de vida saludable como patrón integrador.
Entre todas hemos aprendido y sacado conclusiones acerca de lo mucho que aún nos queda por investigar y conocernos como mujeres. Y mientras tanto, tenemos una tarea apasionante.